Las fusiones, la gloria y el olvido

A CORUÑA

25 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Más de cien días han pasado ya desde que Oza y Cesuras unieron sus caminos en una sola gestión. Atrás quedan las protestas de una minoría partidaria del minifundismo y asentada en la lucha política más que en afianzar un proyecto colectivo de sentido común. También quedan lejos las palmadas en la espalda a Pablo González, el alcalde de Oza que se convirtió en presidente de la gestora de Oza y Cesuras en la primera unión intermunicipal gallega en medio siglo. El trabajo sigue. Y las dificultades también. La Xunta ha reservado una escueta partida -40.000 euros- para el primer proyecto conjunto, cuyo coste es de más de 675.000 euros. Del resto de las promesas no queda más que la esperanza de que las mal llamadas partidas genéricas se sustancien en líneas concretas de las cuentas. La reordenación de los municipios no puede queda resumida en los 15 minutos de fama a los que todo el mundo tiene derecho, según Warhol. El modelo merece una apuesta mucho más decidida y no el olvido.