Rivas se separa del bigote

pablo barro CAMBRE / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Después de cuarenta años, el alcalde de Cambre accede a afeitarse el mostacho que se dejó de joven por una apuesta

04 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Han sido más de cuatro décadas de unión, pero el pasado sábado el alcalde de Cambre tomó una inesperada decisión: desprenderse de su bigote. Ayer eran muchos los que miraban con extrañeza al regidor cambrés. Hubo quien no lo reconoció a primera vista, quien le felicitó por el cambio o quien solo se detuvo en el corte de pelo que también realizó sin reparar en la repentina falta de vello bajo la nariz.

Una apuesta en su juventud que no ha querido desvelar fue el motivo de dejarse un bigote del que únicamente se desprendió el martes de carnaval de 1978 «y solo por unos días», apunta Rivas. Este fin de semana, unos cuantos años después, se lo quitó «sin ningún motivo especial», pero ahora ya no piensa dejárselo crecer nuevamente, al menos de momento. «Una vez tomada la decisión, se acepta y punto. Seguiré sin bigote bastantes días más». Sus hijos, sus compañeros de trabajo y la gente del Concello nunca le habían visto sin él. Como explica, la reacción más repetida fue que «te miran con un poco de sorpresa. Te encuentran raro». Sin embargo, asegura que todos los comentarios que recibió al respecto de su cambio de look, sin excepción, «fueron positivos». El comentario más manido fue que tras afeitarse el bigote le había rejuvenecido varios años. «Hubo quien me dijo que me había sacado diez años de encima. Más o menos, todos los comentarios iban en la misma línea». En cualquier caso, dejó bien claro que la desaparición de su vello facial no influirá «en absoluto» en su labor de gobierno ni en la resolución de aquellas cuestiones que preocupan a sus vecinos.

Manuel Rivas no es el primero ni posiblemente el último político que decide decir adiós a su mostacho. En Galicia tenemos varios ejemplos de compañeros de profesión del regidor cambrés que decidieron en algún momento de su carrera política y por diversas razones, desprenderse de su bigote tras varios años de inseparable relación. Uno de los más recientes y conocidos es el caso del expresidente de la Diputación de A Coruña, el socialista Salvador Fernández Moreda, quien en el 2007 y tras 36 años con él, decidía rasurárselo. Lo hizo porque, decía, «vi que estaba lleno de canas y me lo afeité». Desde hace un tiempo, el ahora diputado provincial luce de nuevo pelo bajo su nariz y sobre sus mejillas: ha cambiado el bigote por la barba. En sus mismas filas de partido, el hasta hace poco secretario general de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, también se deshizo de él, al igual que su antecesor en el cargo, Emilio Pérez Touriño. Las canas fueron también el detonante para que el ex presidente de la Xunta decidiera afeitarse el bigote tan solo unos meses antes de las elecciones autonómicas del 2005. Sus asesores se lo recomendaron después de comprobar que los pelos blancos solo asomaban por una parte del mismo. Ese mismo año, otro bigotudo famoso, el edil nacionalista Henrique Tello, aprovechó las vacaciones estivales para aligerar el pelo de su rostro. «Bigote era o de Íñigo; o resto eramos sucedáneos», dijo entonces.