El paseo marítimo muda de piel

A Coruña / La voz

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Urbanismo ultima el cambio de cara de una infraestructura que ya tiene veinte años

01 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo que no se atrevió a hacer la política lo han provocado las ciclogénesis. Los destrozos provocados por los temporales han obligado al Ayuntamiento a acelerar la reforma del paseo marítimo, en el que se aplicarán una serie de mejoras durante los próximos meses que quizá de paso sirvan para limar algunos de los puntos más polémicos de una estructura que ya supera las dos décadas de historia y que nunca ha logrado contentar a todos los vecinos por igual.

Los destrozos del mal tiempo incluyen 600 metros cuadrados de pavimento dañados en la zona de las Esclavas, unos 450.000 euros en desperfectos en diversos elementos de mobiliario urbano y 300 metros de balaustrada arrancados. Da la casualidad de que ese último elemento tenía los días contados, ya que iba a ser retirado para llevar a cabo la quinta fase de las mejoras.

Esos trabajos consistirán en la mejora de la accesibilidad a la playa de Riazor. Con ese fin se instalarán nuevos tramos de graderío similares a los ya existentes entre la plaza de Portugal y la calle Pondal, además de sustituir las duchas y los lavapiés, mejorar la accesibilidad e instalar una barandilla de bronce entre la Coraza y el punto de acceso más próximo a la playa.

Los trabajos cuentan con un presupuesto de casi 850.000 euros y está previsto que comiencen en septiembre y finalicen antes de verano del 2015. Permitirán, entre otras mejoras, que se pueda contemplar mejor el mar.

Las cuatro fases anteriores consistieron en la renovación de la acera entre las Esclavas y la Fuente de los Surfistas, en la que se invirtieron casi 820.000 euros; remodelar la Coraza del Orzán, lo que costó casi 300.000 euros; integrar con gradas el tramo del paseo que va de la plaza de Portugal a la calle Pondal, para lo que se presupuestaron 140.000 euros; y mejorar la acera y el carril bici entre la calle Sol y el acceso a la playa del Matadero. Esa última obra está ahora mismo en marcha. Cuenta con un presupuesto de algo más de 360.000 euros y debe quedar lista antes del verano. Permitirá viajar en bicicleta de forma ininterrumpida desde O Parrote y O Portiño, durante un tramo de diez kilómetros, e incluirá un voladizo de dos metros de ancho y unos 40 de longitud entre la fuente de los surfistas y el acceso al Orzán.

La sexta fase consistirá en la mejora de la eficiencia del alumbrado. Ese proyecto está todavía en redacción y se prevé su licitación para el segundo trimestres de este año y que, al igual que la quinta fase de las obras, esté listo justo para el arranque el verano del próximo año.

Está previsto que esas mejoras respeten la mayor parte de la infraestructura actual, con el objetivo de minimizar los gastos, pero el Ayuntamiento calcula que será una de las obras que requerirán mayor inversión de toda la serie, que ya supera los 2,3 millones de euros.