La glorieta tuvo varios momentos críticos desde que se anunció su reconstrucción
08 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.No es la obra del Escorial, pero casi porque lo que se terminará este año tenía que haber estado operativo hace casi una década. La demora de la Xunta para comprometerse con una infraestructura vital para el motor económico de Galicia se hizo evidente durante años. Hasta que en enero del 2011, la Consellería de Infraestruturas decidió presentar un proyecto que nada tuvo que ver con el que al final se ejecutó. Era una rotonda a tres niveles que se convirtió en dos, debido «a la actual situación económica y a que el nuevo proyecto se adecuaba más a las necesidades de tráfico». La diferencia de tres a dos niveles se tradujo en tres millones de euros, y la inversión total quedó reducida a algo más de diez millones, frente a los 13,5 iniciales.
Pero el cambio de proyecto después de haberlo anunciado a bombo y platillo no fue el único momento crítico que experimentó una de las obras estratégicas para el desarrollo económico de la comunidad. Fue en el 2012, después de que los presupuestos de la Xunta destinara tan solo 250.000 euros para la licitación de la obra, algo que lo hacía inviable a todas luces y que dejaba en entredicho el compromiso de la Xunta con esta infraestructura.
750.000 euros de la Diputación
Tuvo que intervenir la Diputación y aportar 750.000 euros, para que esta obra tomase el impulso definitivo que necesitaba. Durante la firma de este convenio, el presidente del ente provincial, Diego Calvo, y el conselleiro, Agustín Herández, vaticinaron que la nueva glorieta canalizará el tráfico de forma óptima «para los próximos cuarenta años». Unas afirmaciones que se hicieron hace dos años sobre una infraestructura por la que siguen esperando 50.000 conductores.