Pastor y sus compromisos con la ciudad

A CORUÑA

19 may 2014 . Actualizado a las 00:58 h.

No parece muy de recibo que una ministra sea la primera en bordear la ley electoral para llenar de anuncios una campaña a menos de dos semanas para las urnas. La de Fomento, Ana Pastor, lo hizo con la mejor de las voluntades de captar votos, pero consiguió concitar un enfado casi generalizado en A Coruña y su área de influencia. Y es que la ministra de origen zamorano afincada en Pontevedra se dedicó a regar de buenas palabras -habrá que ver los compromisos reales en el BOE y los plazos de ejecución para comprobar su veracidad- los grandes proyectos de Santiago y Vigo durante un desayuno informativo en Santiago, pero en nada quiso acordarse de la comarca más pujante y dinámica de Galicia.

La estrategia de Pastor pone además en un brete al alcalde, Carlos Negreira, que siempre se caracterizó por ser uno de sus grande aliados en Galicia y como uno de los nexos de unión con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. El regidor coruñés tiene alguno de sus grandes proyectos estratégicos para el año que falta hasta la cita con las urnas pendientes de la decisión definitiva en forma de aportación económica del Ministerio de Fomento. Por ejemplo, a pesar de que Alvedro es el único aeropuerto de Galicia que mantiene una trayectoria ascendente en el último año gracias al cambio de estrategia del gobierno local, el aeródromo ha sido ninguneado en todas las declaraciones de Pastor, que solo ve posible vuelos internacionales desde Santiago y Vigo pese al extraordinario rendimiento de la terminal coruñesa.

Tampoco ha tenido mejores noticias punta Langosteira, que sigue pendiente de la dotación de una conexión ferroviaria que garantice al máximo su competitividad. Y en ese paquete también cae en el club del olvido el enlace de Meicende con la autovía de acceso al puerto exterior que se está construyendo y que incluso estaba dispuesta a cofinanciar una gran empresa de la zona.

Ni rastro de Alfonso Molina. Pero si algún olvido llama la atención es el de los accesos por carretera de la ciudad. Primero contradijo claramente a Negreira. El alcalde empeñó su palabra en que a finales de este año -como muy tarde en el primer trimestre del 2015- estaría al fin finalizado el tramo estatal de la tercera ronda, un auténtico Escorial de una década. Pastor elevó los plazos y ya calcula que la carretera no estará finalizada antes de las elecciones municipales. Con suerte, dijo la ministra, irá a finales del 2015 por un problema contable de liquidación con la empresa constructora, Acciona.

Más sangrante aún es el problema de la ampliación de Alfonso Molina. Anunciar por enésima vez en campaña las ampliaciones de la AP-9 en Rande y Santiago queda poco estético, pero no incluir en ese paquete la de la vía con mayor densidad circulatoria de España -superior a La Castellana madrileña incluso- suena a despropósito absoluto. Y más cuando esas obras se financiarán con cargo a los beneficios de un fondo de inversión con sede en Estados Unidos.

¿Protestar o callar? Negreira tiene ahora que elegir entre el respeto a la compañera de partido y amiga o la defensa de los intereses de la ciudad. La postura de Pastor, como ha señalado el PSOE acertadamente, amenaza directamente sectores estratégicos para el futuro económico de la ciudad como son el puerto, el aeropuerto y los accesos. Un lujo que no nos podemos permitir los coruñeses.

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