La división del grupo arma a los rivales externos e internos de Mar Barcón
13 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Algo suena a roto en el grupo municipal del PSOE. Lo sabe desde hace meses todo el Ayuntamiento, hasta el PP, que observa el follón entre risitas. La división es tan notoria que hasta la puso sobre la mesa la concejala de Interior, Rosa Gallego, en el último pleno municipal, cuando acusó a la portavoz socialista, Mar Barcón, de tener «vetado» a uno de sus propios compañeros de filas, Jesús Fernández, al que no se permite intervenir en un pleno desde hace largo tiempo.
El conflicto no solo da munición al PP, también los rivales internos de Barcón, en plena carrera de las primarias, han tomado nota. Las disfunciones del grupo no han pasado desapercibidas dentro del PSOE. Muchos responsabilizan a la secretaria general de no haber logrado cerrar las heridas internas, lo que habría lastrado el trabajo de oposición.
Fernández es parte del «sector crítico» del grupo municipal, igual que la edila Gloria del Valle.
Tampoco ella se ha podido prodigar mucho en el pleno, sus intervenciones en los últimos años se cuentan con los dedos de una mano, pero Fernández aún ha tenido menos oportunidades desde que en el 2012 se quedó a doce votos de derrotar a Barcón en la pugna por la secretaría general.
La división ya venía de antes, pero se recrudeció a partir de esa elección interna y estalló cuando Barcón decidió expedientar a Fernández y del Valle por una supuesta ruptura de la disciplina de voto. Salieron del pleno, lo que equivale a una abstención, cuando se votaba una propuesta para investigar la gestión urbanística de Someso, que el resto del PSOE votó en contra. Nada se sabe desde hace meses del expediente, que se tramita en Ferraz.
La división provocó una situación paradójica. Fernández, del Valle y Nieves Vázquez son los tres ediles socialistas que asisten a las comisiones en las que se debaten previamente los asuntos que van al pleno, pero los dos primeros nunca pueden defender la postura de su partido en los debates, a pesar de que las alegaciones del PSOE dependen de su trabajo previo en las comisiones.
Eso ocurrió en el último pleno, cuando Rosa Gallego acusó a Barcón de vetar a Fernández durante el debate de la ordenanza de administración electrónica. El documento había sido analizado por él, pero fue Yoya Neira, concejala del sector próximo a Barcón, la que intervino. Gallego le reprochó de inmediato que se notaba que no controlaba el tema y que estaba leyendo «algo que le ha escrito otra persona».
A juzgar por las caras de la bancada socialista, la chanza dolió, pero la herida no era nueva. En la reunión interna previa al pleno, cuando se supo quién iba a intervenir, Fernández protestó; pero eso no cambió las cosas y Barcón se limitó a señalar una posible reorganización del grupo.
Los cambios pasarían por apartar a Del Valle y a Fernández de las comisiones. No es la primera vez que se plantea esa posibilidad, y los rumores resurgen cada vez que la tensión crece. Aunque fuentes del grupo próximas a Barcón señalaron ayer que es muy poco probable que esa reorganización llegue a producirse.
Las versiones sobre lo que está ocurriendo difieren. Desde el sector próximo a Barcón niegan que haya veto, señalan que todos los asuntos municipales se debaten en solo tres comisiones (por lo que solo podrían intervenir Fernández, del Valle y Vázquez) y recuerdan que las comisiones se dieron a esos tres ediles porque carecen de dedicación (sueldo) por su trabajo municipal.
El entorno de los críticos dicen que todo obedece a una estrategia para que parezca «que no trabajan» y recuerdan que tampoco les llaman para ruedas de prensa.
Lo que parece claro es que habrá más roces. Quizá en el próximo pleno, cuando se debatan las alegaciones a la cuenta general, un documento que también analizó Fernández, aunque es probable que no las defienda él.
Carrera hacia las urnas