Los muelles de Batería y Calvo Sotelo serían los primeros en ser enajenados para ofrecerlos a potenciales compradores
05 nov 2014 . Actualizado a las 11:51 h.Los cambios de usos aprobados para la zona del puerto interior esta semana son el primer paso de un plan que pasa -así estaba previsto desde hace tiempo- porque la Autoridad Portuaria vaya deshaciéndose de terrenos en la ciudad para concentrar la actividad en Langosteira.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, puso fecha ayer al cambio de manos de esas propiedades. Lo hizo durante la inauguración del segundo Congreso de Sostibilidade Social e Económica do Sector Pesqueiro.
Una parte del puerto interior, si nada cambia, pasará a ser privada en el 2017, dentro de poco más de dos años. El objetivo, dijo Losada, «es vender en el momento adecuado para poder cancelar parte de la financiación que tenemos en este momento y poder aliviar la carga financiera que representa», apuntó Losada, refiriéndose a la deuda contraída para poder ejecutar las obras del puerto exterior de Langosteira, y que supone unos 250 millones a pagar por una entidad que factura cada año cerca de 25 millones, es decir, un crédito que multiplica por diez la cifra total de negocio -que no los posibles beneficios- de la entidad.
Actualmente, la Autoridad Portuaria está pasando por un período de carencia en ese crédito, que apenas lastra las cuentas anuales -salvo por el pago de algunos intereses-, pero a medio plazo habrá que empezar a pagar la factura, y ahí es donde entran en juego los terrenos del puerto interior. Eso sí, sin prisas: «Habrá que esperar a ver cómo evoluciona el sector inmobiliario y si es posible o no efectuar la operación en la fecha prevista», dijo Losada, dejando entrever que el Puerto no venderá suelo salvo que los precios justifiquen esa transacción.
Y los primeros terrenos en cambiar de manos serán, precisamente, los que en el Plan de Utilización de Espacios Portuarios quedan más abiertos a cualquier tipo de uso no vinculado a la actividad propia de esa zona, es decir, los muelles de Batería y Calvo Sotelo.
Desde el Puerto explican que en esa zona todavía quedan empresas operando, pero que todas ellas son susceptibles de trasladarse a Langosteira. Allí todavía se mueven aluminios, madera y mercancías generales, elementos todos ellos que podrían pasar perfectamente por Langosteira. En las previsiones del Puerto para el 2017 esas actividades ya no se desarrollarán en A Coruña.
Un año después de esa fecha, en el 2018, Repsol tendrá que haber terminado una primera parte de su traslado desde San Diego hasta el puerto exterior, con lo que también es previsible que esos suelos, con un tratamiento previo, se puedan poner en venta a medio plazo para generar ingresos.
Hacer caja
Tanto Esquerda Unida como el BNG criticaron ayer las formas de hacer caja con las que trabaja la Autoridad Portuaria. Para los nacionalistas, el último plan de usos portuarios «non está pensado nas necesidades da cidade, senón nos intereses urbanísticos e económicos da Autoridade Portuaria», dicen, y apuntan que ahora se podrán utilizar para fines hoteleros los edificios históricos en desuso, tal como permite la nueva normativa aprobada recientemente por los populares en Madrid.
Por su parte, EU reclama «máis actividade portuaria e menos operacións urbanística especulativas». Desde la formación aseguran que no hay interés en aumentar los tráficos, sino en lograr beneficios del hormigón, y piden que se dé máxima prioridad a la adaptación del muelle del Centenario al tráfico de contenedores para generar unos puestos de trabajo que no salen de la venta de terrenos.