El océano electoral se presenta más revuelto que nunca y las mareas, la azul del PP y la roja de la variada oposición, tienen una disputa abierta por superar la resaca electoral con éxito. A Coruña es una plaza estratégica para todos ellos. Uno de los grandes barones del PP, Carlos Negreira, ganó contra pronóstico en el 2011 con una campaña en la que puso sobre la mesa la ineficacia del Gobierno de Zapatero y el desastre de un gobierno bipartito. Ahora, acude a pasar balance azotado por las sospechas de corrupción, la penalización del efecto Rajoy y el descrédito general de la política tradicional. Pese a ese escenario, pierde apenas cinco puntos porcentuales y el trabajo del gobierno local supera en valoración al de la oposición, aunque no llega al aprobado. Tiene por delante un largo calendario de inauguraciones, que arrancó esta semana con la primera piedra del contradique del puerto exterior y que seguirá con la tercera ronda, la nueva Marina o el aeropuerto, entre otras.
Enfrente tendrá un mosaico de fuerzas pendientes de lo que decida el partido de moda, Podemos, enfrascado hasta enero en la elección de sus representantes locales y con la intención de no participar en los comicios. La encuesta les da seis ediles, empatados con un PSOE que sigue buscando un líder en las primarias de hoy y, sobre todo, su suelo aunque confía en Pedro Sánchez para intentar remontar la crisis en la que se han visto inmersos desde el 2011.
Del apoyo de Podemos están pendientes plataformas como Somos Maioría, Esquerda Unida y, sobre todo, la Marea Atlántica, que pretendía aglutinar a todas las fuerzas alternativas y asociaciones de la ciudad, pero que ha ido perdiendo fuerza y no acaba de cuajar entre los coruñeses.
Y ese movimiento afecta también al BNG, que parece haber recuperado algo de aire tras quedarse por debajo del seis por ciento en las municipales. Sigue perdiendo votos, pero la falta de concreción de la Marea Atlántica le puede devolver el apoyo de algunos de los desencantados que habían huido en busca de nuevos aires políticos. Y la bolsa de abstencionistas (47,5 %) será otro elemento decisivo de la batalla por A Coruña.
encuesta de sondaxe