Decenas de personas abarrotaron el museo para festejar su aniversario
07 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«La estructura más hermosa creada por Arata Isozaki», «el museo interactivo más avanzado», o «el mascarón de proa de la museología mundial» fueron algunos de los elogios con los que, el 7 de abril de 1995, abría sus puertas la Domus, el primer museo interactivo que iba a tratar de una forma global y monográfica el ser humano. La Casa del Hombre nacía diez años después de su hermana mayor, la Casa de las Ciencias -que en julio cumplirá 30 años-, y con una repercusión sin precedentes, puesto que medios de comunicación de todo el mundo se hacían eco de su puesta en marcha, según recuerda Ramón Núñez Centella, impulsor de la red de Museos Científicos Coruñeses.
Parte de la gran fama alcanzada por la Domus se debe al arquitecto que diseñó el edificio, el japonés Arata Isozaki, que curvó la fachada del inmueble que da al mar para que simulara la vela de un barco. Más de 6.600 piezas de pizarra de Lugo que se sostienen con casi 160.000 tornillos ajustados manualmente, y muros, paredes y escalinatas hechas de granito son otras de las señas de identidad de este museo interactivo, en cuya construcción el Ayuntamiento invirtió más de 9 millones de euros (1.500 millones de las antiguas pesetas), y eso sin contar «con la ayuda de otros organismos», según había apuntado el exalcalde Francisco Vázquez en su inauguración.
Además de su valor arquitectónico, lo más de 200 módulos interactivos que se distribuyen dentro de la Domus se han convertido en las auténticas estrellas de este museo, empezando por el retrato de la Gioconda creado con más de 10.000 fotos de carné, siguiendo por la cadena de ADN que recorre los techos del museo, los módulos del corazón, del parto, el medidor de lanzamiento de penaltis,... Decenas de coruñeses tuvieron la oportunidad ayer de conocer o visitar de nuevo la Casa del Hombre gracias a la jornada de puertas abiertas que se organizó para festejar su vigésimo aniversario, y en donde no faltaron talleres, campeonatos de Powermind o batak, o proyecciones.
Por su parte, el grupo municipal socialista aprovechó esta celebración para criticar el abandono de los Museos Científicos Coruñeses, que han perdido cerca de 100.000 visitantes, según denunció Barcón, que apostó por diseñar un nuevo proyecto para impulsar esta red y convertir la ciudad en «capital de la ciencia».