La ejecutiva local apoya a Barcón, que podría dejar María Pita para encabezar la lista al Congreso por A Coruña
27 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El PSOE sufrió una derrota el domingo, perdió dos concejales y casi 11.000 votos estando en la oposición, lo que deja al partido como tercera fuerza en María Pita tras la Marea Atlántica y el PP. Pero la derrota no fue una debacle total, ya que se mantuvieron en seis ediles y el porcentaje de sufragios obtenidos es mejor que el obtenido en Santiago y similar al de Ferrol, las otras dos ciudades de la provincia, en un contexto de hundimiento general de los dos grandes partidos.
Además el resultado ofrece al PSOE opciones de futuro. El empate a diez ediles entre la Marea y al PP convierte a los socialistas en una pieza clave tanto para formar gobierno como para la gestión del Ayuntamiento. En esa posición, los socialistas tienen muchas bazas para jugar, tanto si pactan con los de Xulio Ferreiro como si se quedan en la oposición.
Esa es la situación que ayer analizó la ejecutiva local del partido, la primera tras la noche electoral. Fuentes del partido señalaron que el encuentro se dedicó a «analizar la situación política del PSOE», y que «no fue tenso». Además, insistieron en que ninguno de los miembros pidió el cese de la candidata y actual secretaria general, Mar Barcón, que por la tarde ya había recibido el respaldo de la dirección gallega.
En la noche electoral, la candidata asumió personalmente los resultados. Su intención ahora, según habría explicado a la ejecutiva, pasa por aguantar en María Pita hasta octubre, cuando podría liderar la candidatura socialista por A Coruña al Congreso en las elecciones generales.
Además, la ejecutiva también convocó una asamblea local la semana que viene y analizó la posibilidad de entrar en el nuevo gobierno local. No se cerró una decisión, pero la postura más extendida pasa por permanecer en la oposición y apoyar a los de Xulio Ferreiro con acuerdos puntuales. En todo caso, el PSOE con toda probabilidad apoyaría la investidura del líder de la Marea si el recuento definitivo de los votos lo hiciesen necesario, ya que el partido está comprometido a evitar gobiernos del PP.
Pese a la paz en la Ejecutiva, los críticos con Barcón, que hizo fuertes apuestas personales con una lista que lleva cuatro independientes, dos en puestos de salida, ya han comenzado a moverse.
El más claro fue Ángel Garmendia, militante que se postuló en las primarias para dirigir el partido -y que no forma parte de la ejecutiva-, espera que la sucesión llegue a la asamblea la próxima semana como muy tarde. «Hemos retrocedido a 1979 en los resultados electorales», dice, y considera que la formación ha pasado a ser «de segunda fila». Con todo, Garmendia critica a quienes ya piden cabezas: «En los momentos de la derrota hay que ser generosos, y a Mar Barcón hay que permitirle salir con dignidad», dice.
En su opinión, su marcha es obligada, pero recuerda que cuenta con muchos apoyos en el partido y que por encima de resultados, «respeto a las personas». La Diputación podría ser una de esas salidas, en cualquier caso, asegura, «de esto se sale, pero no clavando cuchillos».
Asumir responsabilidades
También Carlos González Garcés pidió ayer que se asuman responsabilidades. «La actual ejecutiva debería dimitir inmediatamente y aceptar el resultado», afirmó el exconcejal, que también insistió en que la irrupción de la Marea y sus partidos hermanos son el inicio de una «segunda transición» ante la que su partido debe reorganizarse para jugar un papel clave.
Claro que también hubo otros movimientos menos abiertos. El lunes varios sectores intentaron fraguar una alianza para desafiar a Barcón de forma abierta y exigir su dimisión en rueda de prensa. El intento no avanzó por la negativa de parte de los opositores, que entienden que ese movimiento dañaría al partido y estaría condenado al fracaso, ya que la secretaria general mantiene sus apoyos intactos.