Era una operación de rutina: un cambio en el presupuesto que afecta a partidas que superan los 4,2 millones. La mayor parte de esos fondos, 3,1 millones, se destinarán a facturas atrasadas del anterior gobierno del PP, lo que en principio debía facilitar el apoyo del PSOE y el BNG. Pero el gobierno local ha necesitado cinco plenos y cuatro meses para aprobar de forma definitiva un expediente que ha copado la actualidad municipal desde agosto. El último episodio fue una sesión extraordinaria bronca y con reproches cruzados de todos los partidos que no cierra el principal fleco que se abrió durante la tramitación: el pago del 26 % de la extra del 2012 a los funcionarios ordenado por el Gobierno central.
Ese asunto bloqueó el penúltimo intento de aprobar el cambio presupuestario. El alcalde, Xulio Ferreiro, decidió dejar el asunto sobre la mesa cuando el secretario presentó un informe advirtiendo de que el expediente podría ser ilegal, ya que recogía una reducción de más de 400.000 euros en la partida de personal, lo que impediría pagar a los funcionarios.
Para desbloquear la situación, la Marea redactó una enmienda en la que se repone esa cantidad. Pero ese cambio no será suficiente para pagar la extra, que requeriría más de 300.000 euros a mayores. La enmienda se debatió ayer, junto con otra del PP que sí incluía los cambios necesarios para devolver la extra al personal.
Al final se aprobó el texto de la Marea, que obtuvo el apoyo del BNG y el PSOE. El PP se quedó solo en ambas votaciones.
La claridad del resultado oculta otro pleno sufrido para el gobierno. El respaldo del Bloque vino acompañado de advertencias de su portavoz, Avia Veira, de que deben pagar la extra este año o demostrar que no hay capacidad económica. Esa es la única excusa que permite el decreto aprobado por el Gobierno central.
El apoyo del PSOE fue aún más condicionado. Su portavoz, José Manuel Dapena, votó a favor de la enmienda del gobierno y contra la del PP. El resto de su grupo se abstuvo. Así lanzaron una «advertencia» a la Marea de que no comparten ni sus «formas» ni sus «errores reiterados» con los que «derrocharon» tiempo en el que se podría haber tramitado la extra.
El líder de PP, Carlos Negreira advirtió en reiteradas ocasiones que el acuerdo podría ser ilegal, ya que no cumple con la orden del Gobierno central. Ferreiro contestó asegurando que la moción de los populares también podría ser ilegal. El alcalde acabó descentrado por Negreira, afirmó que el PP «roubou» la extra a los funcionarios en el 2012 y comparó al conservador con un «porteiro de discoteca» por «amenazar» con sus advertencias legales.
Dapena, que supo navegar entre dos aguas, no respaldó las críticas del regidor. Atacó al PP en otros momentos, pero en ese caso agradeció a Negreira sus advertencias legales, aunque no las compartió.
Acabada la sesión, queda la duda de por qué la Marea no incluyó en su enmienda los fondos para pagar la extra, algo que prometieron hacer este mes o en enero.