Dice que la concesión no peligra pese a la falta de liquidez
01 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Tras la incertidumbre que han generado las últimas informaciones sobre la gestión en la fábrica de armas, el presidente y director de la factoría, Ramón Mejuto, compareció ayer en las instalaciones para enfatizar que el proyecto sigue en pie y que las perspectivas cara al futuro son buenas pese a sus problemas económicos y las discrepancias con su socio. En un acto en el que se hizo arropar por toda la plantilla apuntó que fue la empresa la que solicitó a Defensa la suspensión cautelar de la producción de armas, al ser informada de que iban a quedar sin vigilantes debido a un impago, del que evitó dar la cuantía. Explicó que en el sector armamentístico, al que ligaban inicialmente el 20 % de su producción, no se trabajará hasta que logren contar de nuevo con un servicio de vigilancia autorizado, pero descartó que este hecho haga peligrar la concesión. En este sentido, puntualizó que el pasado 27 de octubre recibieron el visto bueno por parte de la comisión de seguimiento. «Somos a única fábrica de armas no Estado español e algúns lles interesa botala abaixo», dijo en un discurso plagado de muestras de descontento por la falta de apoyos al proyecto.
Mejuto -que logró los aplausos de los trabajadores con frases como «temos o compromiso de sacar isto adiante»- reconoció que la actual situación de la empresa le impide incluso abonar al día los salarios y reconoció que solo 45 de 155 trabajadores que conforman la plantilla están contratados a jornada completa. Pese a esa situación, aseguró que están trabajando y que sus expectativas son que en el plazo de dos meses la factoría alcance «el 80 % de su capacidad de producción». En este sentido, cifró en 22 los contratos activos.
En un discurso en el que se mostró siempre a la defensiva, Mejuto indicó que desde que consiguieron ganar el concurso del ministerio han soportado «una persecución despiadada» y un «ataque sistemático y continuo». Evitó nombrar culpables de esa situación más allá de los antiguos trabajadores, ligados al sindicato UGT, que no se incorporaron a la plantilla y que siguen asentados en una caseta en la entrada de la planta. Ante esta situación, se ofreció a mantener un careo con el expresidente del comité de empresa, Roberto Teijido, y con el anterior alcalde, el popular Carlos Negreira, contra los que se lanzaban duras críticas en un folleto que se dejó en los bancos de los medios de comunicación, pero que Mejuto puntualizó que no era información de la empresa.
«Que nos deixen traballar, tranquilos», solicitó y dijo que no han pedido nada hasta el momento, ni subvenciones, al mismo tiempo que se quejó de que han contado con múltiples trabas para conseguir financiación. Al respecto, comentó que la persecución a la que, aseguró, han sometido a Hércules de Armamento ha hecho que perdieran cuatro inversores y consideró que la imagen de los extrabajadores en la puerta les perjudica. Por ello, apuntó que solicitaron hace mes y medio al Ayuntamiento la retirada de la caseta, ya que, apuntó, no cuenta con autorización.
Por parte de los extrabajadores, que siempre han cuestionado la legalidad de la adjudicación, aseguraron que seguirán luchando, con o sin caseta, por un plan para la factoría que garantice su futuro industrial.