La Marea se ha quedado sin apoyos dentro del pleno y la oposición coincide en sus críticas
06 feb 2017 . Actualizado a las 10:50 h.En principio, que el alcalde perdiese el sábado la confianza del pleno, por 16 votos del PP y el PSOE frente a 11 de la Marea y el BNG, puede no tener mayores consecuencias. La derrota en la votación abre un período de 30 días de espera antes de la aprobación automática del presupuesto, que solo podría ser evitada si la oposición lanza con éxito una moción de censura. Esa posibilidad es por ahora remota, pero aunque la pérdida de confianza no se deje notar de inmediato, la situación política ha cambiado.
Marea
Aislados. La derrota del sábado evidencia que el gobierno local se ha quedado casi aislado en el pleno. Es cierto que el BNG le dio su confianza, pero lo hizo marcando distancias y criticando su gestión. Además su único voto no es determinante en el pleno. Así las cosas, aunque las cuentas se aprueben, Ferreiro y su gobierno estarán en una situación precaria. Las cuentas no entrarán en vigor hasta mayo. Después de romper de forma unilateral y sin una explicación clara el preacuerdo presupuestario con el PSOE, no tiene apoyos para sus grandes iniciativas -el área metropolitana la movilidad, o la reordenación del puerto-, es más, para los dos segundos ni siquiera tiene proyecto definido, y si la gestión del día a día no mejora aumentarán las voces que piden una moción de censura. Parte de su futuro en la alcaldía depende de la gestión de Xiao Varela, el hombre fuerte del gobierno, que a sus competencias de Urbanismo ha sumado Movilidad, un área que está parada desde hace casi dos años, a pesar de que está entre las grandes preocupaciones de los coruñeses.
PP
A la espera. El discurso con el que Rosa Gallego pidió el voto contra Ferreiro le ha valido el reconocimiento entre los suyos. La portavoz del PP recorrió una a una las áreas de gobierno, enumerando los errores que comparó con la gestión de su partido en el mandato anterior. Gallego pidió diez veces la dimisión del alcalde y se mostró dispuesta a escuchar al PSOE si decide dar un paso más hacia la moción de censura. La posición de los populares es, con la del BNG, la más cómoda del pleno. Son la alternativa a la Marea y, mientras el PSOE que apoyó la investidura de Ferreiro no se mueva, su única opción pasa por esperar a las municipales del 2019 mientras sus oponentes se desgastan. En el frente interno todo está a la espera del congreso local de marzo, en el que se elegirá la jefatura local y, probablemente, al candidato. Suena con fuerza el nombre de la conselleira Beatriz Mato, pero Gallego ha ganado enteros durante los últimos meses, y el sábado salió otra vez reforzada.
PSOE
Buscándose. Ningún partido tiene un futuro tan complicado como el Partido Socialista, que el sábado se separó de Ferreiro, negándole la confianza que le había dado en la investidura. Hay quien dice que es una jugada maestra de la Marea, que pronto tendrá presupuesto, pero seguirá necesitando el apoyo de los socialistas que, cansados de los desplantes del equipo de Ferreiro, advirtieron que no regalarán nada al gobierno. El discurso de José Manuel García, enérgico en su defensa del partido y hábil contra argumentos del gobierno, facilita que su portavocía provisional sea permanente.
Pero ese será solo un pequeño paso para normalizar la situación.
La relación con la dirección provincial, muy centrada en la pugna interna del partido en Madrid, está rota. En la agrupación local se les acusa de alinearse con la Marea, una sospecha que Ferreiro alimentó el sábado, cuando elogió al presidente de la Diputación, Valentín González, y aseguró que sufrió presiones del PSOE para que le respaldase a cambio del voto de investidura.
También está dividido el grupo municipal. El sábado dos concejalas votaron a favor de abstenerse en la cuestión de confianza: Silvia Longueira y Yoya Neira, mientras que el resto votó por rechazar la apuesta de Ferreiro.
La moción de censura con el PP es una posibilidad remota, pero no está descartada. A pesar de las informaciones filtradas en las últimas horas, en la última reunión de la gestora no se descartó esa posibilidad. Mar Barcón subrayó ese día que la negativa a la cuestión de confianza era una «respuesta estratégica» al órdago del alcalde, pero que la censura no estaba sobre la mesa ahora. Lo que no quiere decir que no lo esté en el futuro. Además, fuentes del partido señalan que si el gobierno no se mueve habrá conversaciones con los otros grupos, incluyendo el PP, sino es para lanzar la censura, al menos para buscar fórmulas que eviten la paralización de la ciudad.
BNG
Solos. En Santiago, el BNG pactó con Compostela Aberta y respaldó sus presupuestos. El sábado, en A Coruña, hizo un guiño mucho mayor a la nueva política que se llevó gran parte de su electorado en el 2015, al renovar la confianza en el alcalde a pesar de que las cuentas que la normativa le permitió llevar a pleno no contienen las aportaciones de los nacionalistas. La portavoz del BNG, Avia Veira, insistió en que van a mantener la «oposición construtiva» como hasta ahora. Con solo un concejal, no pueden hacer la guerra como los tres partidos grandes del pleno. Su posición, más allá de similitudes ideológicas con la Marea, le permite situarse como salida fácil para los votantes desencantados de Ferreiro, que tras el voto del sábado no podrá acusar al BNG de forma creíble del «bloqueo» que sí achaca a PP y PSOE.