Notarios, públicos y gratuitos

Una estudiante de Salesianos descubre aspectos desconocidos de la profesión en una jornada divulgativa


a coruña / la voz

Más de una vez oyó decir Paula Suárez que ser notario es un chollo «y también muy difícil», dice delante de la mesa de Mónica Jurjo durante la jornada Notario por un día, organizada por el Consejo General para dar a conocer la profesión y «deshacer la imagen del señor en el despacho que solo firma documentos», explica la jurista. La estudiante asiente. El año que viene entrará en la universidad y si hasta ayer pensaba en una notaría como una opción, después de pasar la mañana con Mónica dice que puede intentarlo. Le atrae la dificultad y el servicio público. «Los notarios están a disposición de los demás. Dan asesoramiento gratuito, por ejemplo, yo pensé que lo cobraban. Y está muy bien porque a todo el mundo le surgen dudas, a las personas mayores y a los demás», opina la muchacha.

¿Asesoramiento gratuito? «Absolutamente -remarca la profesional-. Cualquier persona puede venir a la notaría incluso sin cita y hacer la consulta que quiera el tiempo que necesite y marcharse. No es que no queramos cobrarlo, es que no podemos. Y es muy conveniente que nos consulten, o que nos traigan documentos privados que vayan a firmar, o que nos pidan un borrador para leerlo con calma, porque así se evitan litigios futuros. Que nadie firme nada que no entienda o de lo que no esté absolutamente convencido. Que nos pregunte», subraya Mónica Jurjo. Un testamento, una hipoteca, boda, divorcio, herencia, compraventa, poder, constitución de una empresa... «No somos abogados de nadie. El notario es imparcial, pero protege a la parte más débil, la que no conoce la normativa (un banco ya tiene a sus asesores), dándole forma legal a lo que necesita». Gratis. El notario cobra cuando firma. Un testamento, 38 euros. Un poder, 40. Los aranceles, dice, son los más bajos de Europa, con los de Portugal.

La oposición

-¿Y cuando opositas tienes vacaciones? -pregunta Paula.

-Yo el primer año tuve tres semanas; los siguientes, dos semanas y algún día en Navidad, y los últimos años, nada -advierte la notaria.

Aprobar una oposición a notarías implica cinco años de estudio (de media) a razón de diez horas al día de lunes a sábado o a domingo en la fase final.

-¿Y la carrera se lleva mejor que la oposición? -pregunta la estudiante.

-Pero mira, en la carrera todo el mundo se divierte.

Paula Suárez suspira. Le llama la atención el orden de la sala donde se custodian todas las escrituras públicas firmadas en este despacho en los últimos 25 años. Ha asistido a una consulta de un cliente sobre un testamento. Le han hablado del papel de las notarías en la prevención del blanqueo de capitales y el fraude fiscal, su capacidad para resolver por vía telemática y en menos de 24 horas trámites como la constitución de una sociedad o la liquidación de un impuesto, la red informática de la que disponen -la mayor de España- que conecta a 2.800 notarios y hace posible que un mismo documento se firme desde puntos separados por cientos de kilómetros, la obligación de estudiar sin descanso las nuevas leyes... ¿Serás notaria, Paula?, le preguntan.

-Se intentará.

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