Las tiranteces con el PSOE, el divorcio con En Marea y los contratos a afines lastran al gobierno
08 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Sin aliados políticos sólidos y con críticas cada vez más duras a su gestión, los problemas se acumulan en la mesa del gobierno local.
El frente político
La Marea, a la greña con En Marea. La frágil alianza con el PSOE, que permitió aprobar varios cambios en las cuentas, las ordenanzas fiscales y, salvo sorpresa, permitirá sacar adelante el presupuesto del 2018, se oxida.
Los socialistas dieron avisos de su distanciamiento en el último pleno, cuando criticaron la política social del ejecutivo y secundaron la petición del PP de que se desaloje la Comandancia de Obras okupada. Las distancias se acentuarán cuando el PSOE tenga un liderazgo consolidado y se aproximen las municipales.
Mientras se enfría el breve idilio con los socialistas, el gobierno local mantiene enfrentamientos permanentes con la Xunta y el Gobierno central, gestionados por el PP. Esos choques han provocado graves retrasos en proyectos como Alfonso Molina, la estación intermodal o el nuevo centro de salud de Santa Lucía.
Paradójicamente, las cosas no van mucho mejor con En Marea, la hermana autonómica de la Marea Atlántica. La relación entre Xulio Ferreiro y Luis Villares, y entre sus respectivos equipos, está fracturada. Hasta el punto de que el gobierno local ha preferido enviar sus enmiendas al presupuesto de la Xunta a todos los partidos -incluido el PP- antes de recurrir a En Marea para que las defienda en el Parlamento gallego, como sí hizo por ejemplo el gobierno local de Santiago.
El frente municipal
La lentitud exhibida por el gobierno local para tramitar los presupuestos del 2018 impedirá, pese a la disposición del PSOE, que entren en vigor el 1 de enero.
Sufrirán un retraso mínimo de un mes, que el equipo de Ferreiro no podrá achacar a la oposición, como intentó con las cuentas del 2016 y del ejercicio actual.
Lo ocurrido no refuerza la ya muy discutida capacidad de gestión del gobierno de la Marea, que en el 2016 registró la ejecución de inversiones más baja de la década, y que este año va por el mismo camino. La oposición atribuye a esa inacción el mal comportamiento del empleo en la ciudad, que ha dejado de ser la urbe con menos paro de Galicia.
cárcel y contratos
La campaña del PP denunciando posibles irregularidades en la adjudicación de la cárcel provincial a Proxecto Cárcere y contratos a firmantes del manifiesto de la Marea provocó una airada reacción del alcalde, Xulio Ferreiro, que incluso anunció acciones judiciales contra los populares.
El grupo que lidera Rosa Gallego pone en duda la adjudicación de la vieja prisión por varios motivos, el principal es que un componente del jurado que valoró las ofertas, un funcionario que ocupa un cargo de confianza del gobierno local, habría sido miembro de Proxecto Cárcere.
Además los conservadores denuncian los contratos «por enchufe» a «amigos» de la Marea. En un folleto que publicaron hace semanas, esos contratos ascenderían a 126.000 euros. Pero la cuenta ya supera los 320.000.
Más de la mitad de ese dinero habría sido adjudicado a dos empresas formadas en parte por rubricantes del manifiesto de la Marea. Una de las firmas es Crearte, que además de con el Ayuntamiento ha trabajado con diversas Administraciones, como Xunta, Diputación y otros ayuntamientos desde que fue fundada en el 2002.
La firma está compuesta en la actualidad por dos socios que no son rubricantes del manifiesto de la Marea. Sí lo era una persona que estuvo contratada en el pasado, pero que ya no forma parte de la compañía, según señalaron fuentes de la misma. Añadieron que su facturación en el Ayuntamiento es similar a la que tenían con gobiernos anteriores, con los que se firmaron algunos de los contratos todavía vigentes.
La reacción de la Marea
Golpes de efecto. El programa de la Marea prometía que se harían públicos todos los contratos y resoluciones firmados por el gobierno local. Pero todavía hoy siguen sin conocerse partes del expediente de adjudicación de la cárcel, y los contratos menores continúan inaccesibles para el público general. Lejos de aplicar la transparencia prometida con el fin de disipar cualquier duda, el gobierno local ha reaccionado a las denuncias del PP con golpes de efecto.
Primero, el alcalde anunció las citadas medidas judiciales, que no ha concretado. Después, en el pleno del lunes la Marea intentó aprobar una moción para reprobar a la portavoz del PP, Rosa Gallego. Nunca antes se había intentado reprobar desde el gobierno local a un miembro de la oposición. Tampoco ocurrió esta vez. El PSOE vetó la maniobra y el gobierno local acabó enmendando su propia iniciativa hasta dejarla sin contenido. Al día siguiente, el miércoles, el alcalde dio otro golpe de efecto y confirmó en una radio que volverá a ser candidato de la Marea en el 2019.
Nadie lo dudaba. En el 2015, Ferreiro fue el único candidato para encabezar la lista electoral y no se podía votar en su contra. Hoy sigue sin haber candidato alternativo. En este tiempo el esfuerzo de la Marea se ha centrado en su figura. Al contrario que en otros partidos, la formación no tiene un portavoz o secretario general que explique sus puntos de vista. Todo se concentra en María Pita y no se ha permitido que surja nadie que pueda hacer sombra a Ferreiro, hasta el punto de que en su último documento de objetivos políticos el partido reconoce que «estalle a faltar pulo» para tener presencia al margen del gobierno local en los asuntos que preocupan a los ciudadanos.