Coque Alcázar: «El ser humano tiende a iluminar la noche y esto significa perderla»

Ana González Núñez
Ana González A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

César Quian

El presidente de la Asociación Slowlight cree que el decreto de ahorro energético es mejorable, pero abre «un debate»

12 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Los coruñeses Coque Alcázar y Raquel Valiño crearon en el 2020 la iniciativa Slowlight con el objetivo de luchar contra la contaminación lumínica y conseguir mejores entornos a través de la luz, tanto en el ámbito urbano como en el rural. En ese año lanzaron su manifiesto, que fue actualizado el año pasado. Varias instituciones como el Ayuntamiento de A Coruña, la Diputación o la UDC se adhirieron a él. Este movimiento ciudadano se constituyó como asociación y es presidida por Coque Alcázar, ingeniero industrial y delegado del Comité Español de Iluminación en Galicia. Su proyecto avanza en medio del debate por el apagado de edificios y escaparates.

—¿Qué valoración hace de estos dos años?

—Enormemente positiva. Slowlight se consolida como un proyecto ilusionante porque nuestra labor de divulgación y el cambio de enfoque se van asentando. Esto nos anima a seguir trabajando.

—¿Hay muchos cambios en el nuevo manifiesto?

—Es distinto porque ordena mejor nuestra propuesta. Incorpora un decálogo destinado a la ciudadanía que explica los motivos por los que mantener un uso adecuado de la luz.

—¿Qué consecuencias tiene la contaminación lumínica?

—Perdemos el cielo estrellado y el descanso. Sin respeto a la naturaleza y al ciclo noche y día, el planeta y nuestra salud se degradan.

—¿Cuántas entidades han firmado su compromiso?

—Ya son 130, entre instituciones públicas y empresas privadas como estudios de arquitectura o fabricantes de alumbrado.

—¿El movimiento es conocido en toda España?

—Slowlight está prácticamente en todas las comunidades autónomas. Tenemos una cobertura amplia a nivel nacional y todos los días recibimos correos.

—¿Slowlight ha llegado a otros países?

—Sí, tenemos el compromiso firmado de empresas de cuatro países de América Latina y una de Nueva Zelanda. Adherirse al manifiesto significa compartir los principios en materia de uso responsable de la luz. Además, hay personas de muchos otros países que hablan con nosotros por redes sociales y se interesan.

—¿Alguna iniciativa a destacar?

—Estamos participando en un proyecto que está en fase de adjudicación, la iluminación de Portos de Galicia, que va a iluminar 26 puertos a lo largo de la geografía gallega. Se hará según los principios de iluminación responsable Slowlight, porque hemos aportado nuestra visión.

—Muchos municipios están renovando su iluminación pública con ayudas del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. ¿Cómo se debe aprovechar este momento?

—La mayoría de ayuntamientos están renovando sus alumbrados sin una planificación previa. El cambio se enfoca a la eficiencia energética, pero en ocasiones esto se aleja de los principios de iluminación responsable que debe tener una política de circularidad, de reducción de la contaminación lumínica. Quizás lo hacen sin un estudio previo del paisaje nocturno y se olvidan de varios vectores.

—El decreto de ahorro energético ha propiciado el apagado de edificios públicos y escaparates a partir de las 22.00 horas. ¿Es beneficioso?

—La norma ha abierto un debate que antes no existía, pero que, nuevamente, se está orientando solo a la eficiencia, ahorro energético puramente. No se está hablando del uso responsable o no responsable de la luz. Lo que es verdad es que el ser humano tiende a iluminar la noche y esto significa perderla, degradarla. La oscuridad ha desaparecido de las ciudades y la calidad del cielo está muy dañada. Lo que se plantea en el decreto podría ser mejorable. En todo caso, viene a sumarse a un problema global que existe y que es evidente.

—¿Puede ser un paso para recuperar la noche?

—La iluminación en las calles es caótica. Cada vez aparecen más dispositivos que generan luz: pantallas, semáforos, rótulos... No necesitamos toda esa luz. Quiero caminar seguro, pero sentir que es de noche. Pero no es necesario apagar todo. Esta es una medida de ahorro porque no hay instalada una mejor tecnología. Puedes tener un escaparate al 10 % iluminado, atenuando la iluminación, jugando con los horarios, y no tendría que generarse un apagado. En ausencia de esta tecnología, el Gobierno opta por poner esta norma. Hay ciudades que tienen muchos edificios institucionales encendidos para destacar su arquitectura. Al final es una espiral de crecimiento a la que hay que poner freno.