Un filme que es, de buenas a primeras, un ejercicio de admiración declarada hacia el realizador Éric Rohmer
23 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.«LA AMIGA DE MI AMIGA»
España, 2022.
Directora: Zaida Carmona.
Intérpretes: Zaida Carmona, Rocío Saiz, Alaba Cros, Thaïs Cuadreny, Aroa Elvira.
Comedia.
89 minutos.
Vaya por delante que el filme La amiga de mi amiga es de buenas a primeras un ejercicio de admiración declarada hacia el realizador Éric Rohmer, hacia su modo de entender el cine y su manera de plasmar las relaciones humanas. Esto es evidente desde el propio título, alusivo a El amigo de mi amiga —cinta que forma parte de la serie Comedias y proverbios del autor francés de origen suizo—, pero también en el propio desarrollo del largometraje, tanto en el fondo como en la forma (ah, ese discurso sobre el amor efímero rohmeriano). Incluso en sus alusiones directas al cineasta, con unos personajes que asisten a un ciclo con sus películas y manifiestan claramente su gusto hacia ellas.
Pero sería muy injusto —y poco real— decir que La amiga de mi amiga se reduce a esto. Zaida Carmona, directora primeriza que lleva a cabo una suerte de ejercicio de autoficción —o, cuando menos, eso parece— sobre su vida y grupo de amigas, hace una reinterpretación en clave queer de la obra de Rohmer mediante la historia de un grupo de treintañeras que siguen ancladas en su forma de vida de los veinte mientras se enamoran y emparejan/desemparejan entre ellas. Su protagonista (la propia directora, que por momentos evoca también a una Lena Dunham patria) salta de exnovia en exnovia mientras diserta sobre sus neurosis amatorias, en todo un ensayo sobre lo caprichoso e inconsistente que puede ser el amor.
Con un elenco protagónico exclusivamente femenino, lo que va unido a un equipo técnico tras las cámaras que acompaña en ello (no en vano, esta es una película autofinanciada y producida por un equipo íntegramente compuesto por mujeres y personas LGTBIQ+), esta obra de aroma innegablemente amateur presenta con ingenuidad y encanto el microcosmos de un grupo de amigas lesbianas en la Barcelona actual. Un microcosmos que a su vez es retratado con canciones y estética pop que subrayan la frescura de una propuesta que se sitúa muy lejos del tono pedante en el que el homenaje cinéfilo podría llevar a caer. La amiga de mi amiga es un soplo de aire fresco, una comedia romántica y ligera de enredos, de besos y encuentros en cines, baños de locales, pisos itinerantes y performances. Y, también, una historia de amistad y amistades.