Pilar Novoa: «Cuando estoy en el trabajo con la fregona apunto ideas para mis novelas»

Loreto Silvoso
loreto silvoso A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Mientras hace las camas, imagina dragones, reyes tiranos y mujeres guerreras

14 may 2023 . Actualizado a las 23:38 h.

A Pilar Novoa (A Coruña, 1981) no le cuesta madrugar. Pone el despertador del móvil muy temprano, le da de comer a sus dos gatos, se toma la medicación para la tiroides y se echa a andar por la ronda de Outeiro camino del trabajo. Baja desde la estación de tren hasta el hotel Avenida, atraviesa toda Alfonso Molina y, cuarenta minutos después, se planta en O Portádego (Culleredo), donde está ubicada la residencia de mayores en la que trabaja.

—¿No le gusta conducir?

—No tengo coche ni carné de conducir ni los he querido nunca. La naturaleza me ha dado unas piernas por algo.

—Podía ir en bus o por otra calle más transitable.

—Alfonso Molina es la zona más iluminada y apenas hay coches. A la hora que yo entro (llega al trabajo a las seis) no hay todavía bus. A la vuelta, ya sí.

—Algunos de sus compañeros han descubierto hace poco que escribe novelas de ficción y los tiene absolutamente sorprendidos. Uno de ellos confiesa que admira su derroche de talento: «Mientras pasa la fregona o hace las camas va imaginando dragones, príncipes destronados, reyes tiranos en busca de redención o una poderosa tribu de mujeres guerreras». ¿Cuándo empezó a escribir?

—Soy una enamorada de las historias desde que era muy pequeña. Te ayudan a evadirte de la realidad hacia otros mundos, donde hay los mismos problemas que en este, pero los personajes se enfrentan de otra manera. Escribí mi primer relato de la leyenda de Dragon [sin tilde] en el 96. Fue un regalo para mi madre, porque no se me ocurría qué darle por su cumpleaños.

—Pues tiene casi treinta años la idea en la cabeza.

—Sí, desde los 15 llevo creando esta historia, aparte de otras muchas que tengo en el ordenador. De momento, solo he publicado esta, pero en borrador tengo muchas más, unas diez o doce.

—¿Tenía ganas de salir a la luz?

—Sí, porque ya con 41 años, que me quiten lo bailado. Antes tenía miedo por si me criticaban, pero ahora ya... ¡A freír espárragos!

—Se sintió segura.

—No fue tanto la seguridad como el saber que, si no le gustaba a la gente, me iba a dar igual.

—Pero la firma con seudónimo.

—Me gusta lo de Tanit, diosa celta de la noche. Para los fenicios, la guardiana del paso al más allá.

—¿Qué tal las primeras críticas?

—De momento, bien. La mayoría me dicen que les ha gustado.

—¿Y sus jefes?

—Incluso compraron sus propios ejemplares.

—¿Cómo le llega la inspiración?

—Saco muchas notas del trabajo. Llevo una cuartilla en la tablilla del registro de limpieza, en el carro, y cuando estoy con la fregona apunto ideas para mis novelas.

—¿Su referente es Tolkien?

—Sí, ese mundo que se creó Tolkien a raíz de una leyenda es buenísimo, pero tengo que reconocer que nunca he sido capaz de acabarme El señor de los anillos. ¡No paso del cumpleaños de Bilbo Bolson! Las películas las tengo todas. Igual que las del Hobbit.

—¿Cree que «Juego de tronos» es la mejor serie de la historia?

—Voy a decir algo que a lo mejor sienta mal. La dejé pausada en la tercera temporada porque había una serie coreana en aquel momento, Empress Ki, que le da mil vueltas a Juego de tronos.

—¿Qué le gusta entonces?

—Muchas cosas. La trilogía original de La guerra de las galaxias es flipante. De mis historias favoritas desde que era pequeña. De hecho, mi novela hace alusiones a Star Wars. Soy una friki total.

«¿Qué pasa, que por llevar un carro de la limpieza voy a ser idiota?»

Cuenta Pilar Novoa, alias Tanit, que el secreto de las mujeres fuertes de sus historias son su madre y sus bisabuelas. «Ellas nos sacaron adelante, solas, con lo mínimo, peleando cada día y nunca se quejaron», afirma.

—¿Ese fue el germen de todo?

—Y me di cuenta de que todas las historias interesantes tenían personajes muy poderosos, pero eran hombres. En Dragon Ball se ve a las mujeres, pero ellas dejan de pelear o no usan el mismo poder que ellos. Star Wars, por mucho que ellas sean fuertes, no tienen los mismos poderes que ellos ni de lejos. Están las espartanas, las amazonas, y ¿qué pasa?, ¿las chicas no podemos hacer lo nuestro? En mi mundo son las que tienen poder, las que pelean, tienen la magia... Todo.

—Es un alegato por la igualdad.

—Sí, mi protagonista es una arquera, pero también lo es el príncipe desterrado. Si no colaboran, no van a conseguir nada. Estamos juntos en esto.

—Oiga, ¿a la gente le sorprende su faceta de escritora?

—Tengo alguna compañera que se sorprendió al saber que yo tenía estudios y que escribía. ¿Qué pasa, porque llevo un carro de la limpieza tengo que ser idiota? Pues saqué algunas asignaturas de Historia, pero lo tuve que dejar porque subieron las tasas universitarias y, en aquella época, me habían bajado la carga de trabajo, que entonces estaba en ayuda a domicilio.

—Nos sobran prejuicios a todos.

—A mí me enseñaron que todo trabajo que lleve la comida a la mesa es un trabajo honrado y merece respeto. Hay gente que prefiere estar desempleada a tener un trabajo de los considerados «bajos». Son personas que se han quedado ancladas en un pensamiento y de ahí no van a salir. ¿Sabe qué? Un libro nunca se juzga por la portada.