Gran éxito del violinista Daniel Lozakovich y el maestro Fabien Gabel
28 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Estupendo programa de la Orquesta Sinfónica de Galicia en el que un gran clásico convivió con una obra no demasiado frecuente pero muy interesante. El violinista Daniel Lozakovich y el maestro Fabien Gabel impusieron sus ideas claras.
El Concierto para violín, de Beethoven, es una de las obras más interpretadas de la historia de la música. El joven Daniel Lozakovich apostó por sonido fino y cristalino (no grande pero siempre presente) en la línea del clasicismo, que sorprendería a quien esperase un acercamiento más romántico. Cautivó con su técnica impecable (larga y expuesta cadenza en el primer movimiento) y una sonoridad cálida, tan envolvente como delicada, particularmente en los momentos más íntimos.
Una apuesta coherente con el espíritu de la obra, que Fabien Gabel supo cuidar. El director planteó sonido amplio en los largos pasajes en solitario de la orquesta (el inicio basculó bien entre estilo y rotundidad, como el arranque del tercer movimiento) para contenerla con sumo tacto allá donde el solista debía destacar, logrando siempre equilibrio. Señalemos los diálogos del violín con cuerdas y maderas en el segundo movimiento; o el buen trabajo de fagot y clarinete. Versión fresca y en estilo con un solista portentoso y aclamado que regaló una propina de Bach.
Excelente versión
La Sinfonía en si bemol mayor, de Ernest Chausson, merece escucharse más. Posee concisión, inspiración romántica, melodías de belleza arrebatadora (notable influencia de Wagner en el inicio del segundo movimiento) y su escritura alcanza momentos de marcada fogosidad. Gabel impuso sonido grande y una concepción sólida y rotunda, que mantuvo la tensión dando rienda suelta a lo apasionado de las frases y calibrando muy bien planos con una orquesta entregada. Hubo ataques segurísimos del metal sobre una cuerda envolvente y las maderas encontraron su lugar, en una de sus mejores noches. Excelente versión de una obra notable.
Por el equilibrio del programa, el rendimiento de la orquesta y las ideas claras tanto del solista como del director, sin duda fue una gran noche de música.