Laura Pato: «Me indigna que nos estemos acostumbrando a viviendas ínfimas»

A CORUÑA

Su cuenta Le Petit Patito tiene 106.000 seguidores en Instagram
17 mar 2025 . Actualizado a las 18:08 h.Laura Pato (Ourense, 1988) pisó A Coruña por primera vez en la socorrida excursión escolar a la Domus y el dolmen de Dombate. Pero desde hace años está empadronada en esta ciudad en la que estudió Arquitectura y ahora trabaja en diseño gráfico y de moda. Para miles de seguidores es Le Petit Patito, la cuenta de Instagram que llena con sus ilustraciones, reflexiones y una buena dosis de ironía. Y por supuesto, los comentarios más sarcásticos sobre los anuncios de pisos que se ofrecen en esta ciudad.
—Aunque los vídeos de los pisos no fueron el origen de la cuenta, casi podemos decir que el comentario inmobiliario es ya un subgénero de las redes sociales, y en A Coruña es una pionera. ¿Todo empezó buscando piso para usted?
—Vi que había un filón. Es verdad que la situación todavía no era tan crítica como es ahora mismo. Subí algún vídeo, después encontré mi piso y en el momento en que lo tuve empecé a darle más caña al contenido, porque me daba miedo meterme con las inmobiliarias y no encontrar piso [se ríe].
—Pero hay inmobiliarias que se lo toman con humor...
—Sí, la verdad es que sí. Por ejemplo, los chicos de VipKel siempre me comentan y me siguen. Supongo que en general vigilan lo que subo, pero saben que hay parte de razón en lo que critico.
—En los anuncios encontramos de todo: tamaños o características de las viviendas que no se corresponden con el precio, descripciones surrealistas, acabados que se definen como de lujo y nada que ver. ¿Qué es lo más sorprendente que ha encontrado?
—A mí lo que más me indigna es que la gente se está acostumbrando a cierto tipo de viviendas ínfimas que no deberían ser ni legales, de hecho en algunas partes de España no lo son. Me indigna que la gente no se indigne, que se pretenda que vivamos en unas condiciones así. Aparte del precio, que es una cosa terrible, yo sobre todo quiero visibilizar que no son unas condiciones dignas para encontrarte tú mismo. Yo creo que una casa tiene que ser un refugio, un espacio seguro, con tus cosas y tus necesidades básicas cubiertas, y creo que los anuncios que saco no permiten eso.
—Son viviendas que estamos más acostumbrados a ver en grandes ciudades, como Madrid y Barcelona. ¿Quien no esté buscando piso ahora en A Coruña puede pensar que esto aquí no pasa?
—Sí que pasa, y vamos a peor. Lo que está sucediendo en Madrid creo que es el futuro de lo que pueda pasar aquí no dentro de mucho. Mientras buscaba piso ya vi bastantes bajos, casi sin ventanas. Mi piso favorito de los que he subido es uno con una cama dentro de un armario, y está en A Coruña. Que además era muy barato para lo que se puede encontrar ahora (500 euros al mes, 35 metros cuadrados) y duró muy poquito, voló. Es fuerte.
—¿Ha concretado dónde está el centro de la ciudad?
—No [se ríe], no hay quien lo resuelva. Pero para mí el epicentro de la vida es la Plaza de España [Campo da Leña], María Pita y toda esa zona más cerca de la Ciudad Vieja. Pero claro, hay gente que se echa las manos a la cabeza porque para ellos el centro es la plaza de Lugo y su entorno.
—¿Cuántas veces le preguntan si se puede vivir de las redes?
—Yo con el dinero soy malísima. Sé que lo que hago podría monetizarlo de alguna manera, seguramente si fuera otra persona con mentalidad de tiburón podría estar sacando algo de dinerito. Yo tengo un trabajo normal y lo de las redes es una afición que me divierte mucho. Si no me divirtiera, no lo estaría haciendo.
Qué dice: «Hay gente que todavía cree que la inmobiliaria es mía o que me dice que, si no me gusta, no lo alquile, cosas así. Y en las ilustraciones hay alguna crítica, pero con cierta intención de diálogo. Tengo unos seguidores bastante guais y se puede hablar con ellos, aunque no tengamos la misma opinión».
«El logo de Gadis en Galicia es nuestra lata de sopa de tomate de Warhol»
—¿Le gusta la etiqueta de creadora de contenido?
—No me encanta, pero es verdad que define bastante bien lo que hago en Instagram, que al final es lo que conoce la gente. Así que tengo que abrazar el término. Lo prefiero al de influencer, me da un poco de respeto que lo que yo diga o haga pueda influenciar a alguien. Eso me da miedo.
—Ahora mismo, en redes casi hay más gente que se define como creador de contenido que como «influencer»...
—Yo creo que ahora mismo en las redes todos queremos ser actores, no queremos ser espectadores. Y me refiero a una prima que pueda tener yo en cualquier sitio, que tiene 200 seguidores y la actitud de una creadora de contenido. Creo que estamos en un momento en que hay demasiado contenido y poco espectador.
—La cuenta empezó sobre todo con ilustraciones, con diseño, pero encontramos un poco de todo. Los pisos, dibujos, una bolsa de Gadis mezclada con un objeto de arte, mucha autocrítica también, ¿dónde encuentra inspiración?
—La mayor parte son cosas que voy encontrando en mi vida real o en las redes. Sobre todo trends que considero absurdos y necesito encontrar la forma de criticarlos un poco. Yo muchas veces soy la primera que caigo, y no quiero que mi Instagram sea una cuenta de tirar odio hacia los demás, porque también es una crítica hacia mí misma. Y me gusta mucho la cultura popular, y el logo de Gadis en Galicia en general es nuestra lata de sopa de tomate de Warhol.
—Empezó en Vazva, ha hecho portadas de discos, ¿qué proyectos tiene ahora?
—Estoy preparando justo una cosita para Vazva. No tengo mucho tiempo para proyectos personales, así que los elijo con cuidado.