Xabi Barral, dueño de la Barbería: «Moitos pensan que por ter un bar tes un BMW na porta»
A CORUÑA
El hostelero echa el cierre tras 11 años de actividad en la calle del Orzán
14 abr 2025 . Actualizado a las 20:58 h.«Moitísimas grazas a todos por estes marabillosos once anos! Por tantos bailes, risas, brindes, chupitos, libros, música, concertos... Ata pronto! Vémonos nos bares!». Así se despedía el domingo Xabier Barral, dueño de la Barbería, de sus clientes. A través de un post de Instagram. Pero, igual que la vida, a veces, a duras penas cabe en una maleta, once años de experiencias difícilmente se pueden embutir en un párrafo de adiós. En un párrafo digital.
Esta conocida parada del ocio nocturno del centro de A Coruña se ha visto repentinamente obligada a la clausura por «desavinzas irreconciliables» con la propiedad del edificio y por una reciente sanción. Dos frentes que han acabado por hacer el proyecto insostenible.
Barral se va, confiesa, con un sabor agridulce martilleándole el paladar. La mayoría de los recuerdos son bonitos. Pero el abrupto final ha enturbiado el agradable recorrido. «A despedida non foi, desde logo, o que eu tiña en mente despois de tanto tempo», se lamenta. Pero el matiz siempre tiene un toque de optimismo. «A pesar de todo, o balance que fago non pode ser mellor».
Para Barral es momento de dar uno o dos pasos atrás para verlo todo en perspectiva y reevaluar su situación. Grandes cambios se avecinan en su trayectoria profesional. «Estamos tristes e moi tocados. A Barbaría era a miña única fonte de ingresos, e os meus traballadores quedan tamén sen emprego. A xente pensa que todos os que temos un bar gañamos moitísimo diñeiro e temos un BMW novo esperándonos na porta. Pero non é así. Somos autónomos que facemos o que podemos».
Amigos entre copas
Se lleva, eso sí, amistades. Clientes que durante mucho tiempo, semana a semana, confiaron en su local para matar las horas muertas. O acaso revivirlas con un poco de música. «Cando estás tanto tempo nun mesmo sitio, vanse trabando amizades a ambos os dous lados da barra. Máis da metade da xente que viña polo noso establecemento era xente asidua», rememora.
No tiene, al menos a corto plazo, ni energías ni capacidad financiera para emprender otro proyecto hostelero en solitario. Pero no por ello va a desvincularse del sector. «A Barbería estaba a funcionar e estaba nun momento doce. Pero agora non me vexo, polo menos a curto prazo, abrindo outro local. Nin teño a capacidade económica nestes momentos, nin me quedaron demasiadas ganas despois do que sucedeu. Se nalgún momento consigo recuperarme e montar algo non será no ámbito do horario nocturno. Obríganche a desistir».
Un conflicto abierto
Esta bajada de persiana viene en pleno conflicto a tres bandas entre el Ayuntamiento, los vecinos y los hosteleros por las normativas municipales de ruido en el centro de la ciudad. Para después de Semana Santa está programada una reunión entre las partes con el objetivo de acercar posturas y encontrar una fórmula económicamente sostenible que tenga también en cuenta el descanso de los residentes de los barrios.
Y Xabi Barral es, precisamente, el presidente de la Asociación para la Defensa e Igualdad de los Hosteleros. «Estamos a rematar un borrador de proposta que imos presentar no encontro», adelanta. A pesar de que ya no regenta ningún negocio, no dará un paso a un lado. Seguirá siendo uno de los interlocutores para encontrar una salida razonable a la encrucijada. «Vou ser aínda parte activa da asociación e das conversacións, como hostaleiro que son», zanja.
A Barral, sea a un lado u otro de la barra, como dueño o como trabajador, podrán verlo, ya lo dijo él, en los bares.