Orinar en la calle, hacer grafitis o música alta: estos son los motivos por los que más multan a los coruñeses

A CORUÑA

Las más habituales fueron las relacionadas con la convivencia y el ocio, seguidas de la limpieza y los ruidos
18 jul 2025 . Actualizado a las 13:11 h.Las ordenanzas municipales son directrices que dibujan un marco para la convivencia en el entorno urbano. Todos los ciudadanos tienen el deber legal —y acaso, también moral— de seguirlas. Lo contrario puede desembocar, autoridades mediante, en una sanción económica que en el mejor de los casos es un fastidio y en el peor todo un destrozo pecuniario.
La Policía Local, encargada de velar por el respeto a estas normas, publicó recientemente el balance de multas relacionadas con la represión de comportamientos incívicos para el año 2024. «Es importante que todos nos concienciemos de que la ciudad es de todos, las vías públicas también, y tenemos que velar porque sean seguras igual que tenemos que velar porque la ciudad esté limpia», apuntó al respecto Montse Paz, concejala de Seguridad Ciudadana.
Dentro de estos comportamientos censurables, hay unos que son más benignos que otros (y en función de esto se modela, también, el sentido y la dureza de la legislación).
Un balance
Hay tres ordenanzas principales bajo cuyos paraguas cae la mayoría de las infracciones. La más abultada el año pasado fue la de Convivencia y ocio, que provocó 276 denuncias e informes. Una abultada porción de esta tarta, un 27,5 % (76) entran dentro de la categoría de vertidos. Es decir, el derramamiento ilícito en la vía pública de sustancias. También hubo 56 procesos abiertos por irregularidades observadas en inspecciones de obras y 46 por inspecciones a locales. Las licencias son otro frente abierto. Hubo 36 casos de usuarios que llevaron a cabo actividades económicas sin tener los permisos en regla y 29 obras ilegales.
Anecdóticos son los incidentes relacionados directamente con el consumo de alcohol. Tan solo hubo una multa por venta a menores y otra por ingesta en la vía pública. Solo un poco menos frecuentes son las penalizaciones por violación de las ordenanzas de limpieza. La casuística más repetida es la de orinar en la calle, con 63. Inmediatamente por debajo están los expedientes por insalubridad en el propio inmueble, 62 en total. Sorprendentemente alto es también el número de grafiteros sorprendidos in fraganti. 58 que tuvieron que bajar el espray, dejar el coloreado a medio acabar y rascarse el bolsillo.
También presentes en la lista, aunque con cifras más discretas, están los depósitos de escombros o materiales en la vía (19), la gestión indebida de residuos sólidos urbanos (10) y el depósito, abandono o vertido de productos (7). El tercer escenario en discordia —porque discordia es, precisamente, lo que ha generado en los últimos tiempos— es el referente a la ordenanza de ruidos.
Hosteleros, vecinos y Ayuntamiento han protagonizado recientemente conversaciones a tres bandas para tratar de encontrar una postura común que garantice el descanso de los ciudadanos.
A pesar de este debate abierto, las multas por medición de ruidos tan solo fueron nueve en todo el año. A esto hay que sumar otras por otros asuntos similares en locales. Mucho más recurrentes fueron los episodios en domicilios particulares. 58 expedientes abiertos por escándalos sonoros en fiestas celebradas en inmuebles, tanto en horario diurno como nocturno.
También los animales
A principios de este mes, el Ayuntamiento anunció el aumento de la vigilancia para sancionar comportamientos incívicos perpetrados por dueños de mascotas. Esto será, previsiblemente, una fuente de nuevas denuncias a lo largo del año. Por ejemplo, las personas que no diluyan con agua los orines de su perro en la vía pública, se enfrentan a multas que oscilan entre los 100 y los 500 euros. Y eso no es ninguna broma.