Una maleta de Dubái llena de tapones aterriza en San Amaro por solidaridad

Maruja Campoviejo A CORUÑA

A CORUÑA

Julio Rey y Alfonso Cabalo, directivos de la Fundación Aser
Julio Rey y Alfonso Cabalo, directivos de la Fundación Aser s. penelas

El Club del Mar acoge este sábado el quinto concurso de tapones de la Fundación Aser

26 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Este sábado, a partir de las 16.30 horas, el Club del Mar de San Amaro volverá a convertirse en un espacio de solidaridad con la celebración del quinto concurso de tapones de la Fundación Aser. Será una jornada lúdica, pensada para los más pequeños, en la que no importa ganar o perder, sino participar, disfrutar y, sobre todo, aportar. Todos los niños que acudan —lleguen con tapones o sin ellos— recibirán medallas, copas, golosinas y regalos gracias a la colaboración de empresas locales, que cada año se vuelcan con esta cita. Detrás de esta actividad hay un trabajo callado y constante: el de Julio Rey y Alfonso, dos voluntarios incansables que cargan furgonetas repletas de tapones y se desplazan hasta Lugo para que puedan ser reciclados.

El dinero que obtienen se destina íntegramente a ayudar a niños con enfermedades raras, uno de los objetivos fundacionales de Aser desde hace casi diez años. «El transporte, el tiempo y el esfuerzo los ponemos nosotros, porque lo importante es que cada tapón se convierta en esperanza», explican. El concurso es también una forma de concienciar a los chavales sobre la importancia de la colaboración: cada tapón cuenta, y todos juntos logran marcar la diferencia.

Entre las anécdotas más llamativas, la de una familia que vive en Dubái y que, cada verano, viaja a Galicia con una maleta facturada solo con tapones. Un gesto que emociona a la organización y resume el espíritu de esta iniciativa: transformar un simple tapón en una sonrisa, en investigación, en futuro. La cita de este sábado promete ser una fiesta de solidaridad, alegría y compromiso. Una oportunidad para disfrutar en familia, apoyar una causa justa y recordar que lo pequeño, cuando se comparte, puede llegar a ser inmenso.