Una Batalla Naval no es un eclipse, pero en A Coruña también nos deja boquiabiertos

miguel fernández / m. c. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Los fuegos artificiales congregaron a 110.000 personas en la bahía de Riazor y Orzán

15 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Se puede decir que era la primera Batalla Naval tras el primer eclipse total en A Coruña. La ensenada del Orzán se transformó anoche en un escenario al aire libre para conmemorar, como cada año, la victoria que lideró María Pita frente a la armada inglesa, capitaneada por el corsario sir Francis Drake, en el asedio y bombardeo de la ciudad en 1589. El espectáculo pirotécnico se desarrolló durante más de 20 minutos con un repertorio de palmeras, crisantemos, crossettes, dalias, lentejas luminosas, fuegos acuáticos y secuencias digitales sincronizadas.

Por segunda vez en una semana, los coruñeses miraron al cielo, esta vez sin gafas de protección. Pero lejos del silencio que provocó el miércoles la noche que sucedió al fenómeno del Sol oculto por la Luna, ayer el estruendo dominó el ambiente. No hay batalla sin ruido. El combate, escenificado con pólvora y colores para representar a las fuerzas inglesas y la resistencia gallega, lanzó el grueso de la carga desde las Esclavas, celebrando una nueva victoria.

La emoción se reflejó en los ojos de 110.000 personas, según el Ayuntamiento, cuyo miedo esta vez no era quemarse las córneas, sino el final de la lluvia de colores que alegró el firmamento. «Los fuegos que salen del agua son mis favoritos, causan mucha impresión», contó Ana, una madre que vio el espectáculo junto a sus hijos y tres familias más. «Mi hija siempre me dice que tenemos que ganar, se cree que es una batalla real [se ríe]. Para los niños es muy emocionante», relató.

También disfrutaron Iago y Carola, una joven pareja que vincula los fuegos al amor. «Con el atardecer y la playa es muy romántico todo, no solo entre nosotros, también se transmite un cariño y orgullo fuerte por la ciudad y su historia», contaban acurrucados en una toalla.

Para Leopoldo, la batalla es un diez. «Es muy chulo ver las explosiones de ambos lados y cómo va creciendo, parece una pelea de verdad», explicó. Natural de Venezuela y emigrante en A Coruña, destacó el «sentimiento de pertenencia de los coruñeses» y la implicación con el espectáculo: «Investigué sobre la batalla y me pareció un relato muy bello, aquí le dan mucha importancia».

La seguridad no faltó y tres ambulancias y policías repartidos por todo el paseo garantizaron el disfrute del espectáculo.

57 grupos de fuegos de artificio.

2.594 lanzamientos 

852 kilos de pólvora