Vecinos de Os Mallos critican el nuevo edificio de la intermodal de A Coruña: «Parece una cárcel»
A CORUÑA
El inmueble, visible desde la avenida da Sardiñeira, tiene muy pocas ventanas y un acabado en color gris
26 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El edificio que el ADIF está construyendo en uno de los laterales de la futura estación intermodal de A Coruña, el que mira hacia la avenida da Sardiñeira, ya tiene forma y también un veredicto por parte de los vecinos: «Es horroroso». La construcción, de color gris y prácticamente sin huecos hacia el exterior, generó esta semana las críticas de algunos miembros del gobierno local, de los arquitectos de la ciudad y, ahora, también de los vecinos de Os Mallos, que consideran que el contraste con la estación antigua, mucho más vinculada la piedra, no queda estético y, además, impide ver las arcadas de la estructura original donde estaban los andenes.
José L. Roble, secretario de la Asociación Veciñal Independente Os Mallos-Vioño considera que se podría haber hecho «algo mucho más bonito». Cree que no era necesario reproducir exactamente el acabado de la terminal histórica, pero sí buscar una cierta continuidad estética. «Hay imitaciones para poder hacer algo parecido, por lo menos para que se vea una continuidad, y no un bloque de cemento después de una estación que tiene años y ya está hecha en piedra», señala.
Sin ventanas
Lo que más llama la atención a los vecinos es la dureza arquitectónica de este edificio funcional. «Casi no hay ventanas. Es una pared, un muro. Todos pensamos que iba a llevar algo más», explica Roble. Recuerda que durante buena parte de la obra las reclamaciones del vecindario se centraron en cuestiones relacionadas con el espacio público, como el tráfico, el carril bici o la ubicación de los contenedores, porque daban por hecho que la apariencia final del edificio sería diferente.
Pilar Neira, presidenta de la Asociación Veciñal Os Mallos Plataforma, es todavía más gráfica al describir lo que se ve desde la avenida da Sardiñeira. «Es horroroso, solo le faltan las rejas de una cárcel», afirma. De hecho, ella que acude todas las semanas a entrenar a los jugadores de fútbol de la cárcel de Teixeiro, hace un símil con lo que ve en Curtis: «Parece una cárcel, es todo gris y sin ventanas», recalca.
Los vecinos consideran que el impacto de esta construcción será mayor cuando la intermodal entre en funcionamiento. Consideran que la zona de A Sardiñeira dejará de ser un espacio secundario y tendrá nuevas conexiones con la estación más transitadas por los peatones. «Antes A Sardiñeira era ese barrio aislado», explica Roble. Ahora, en cambio, habrá por esta zona «entradas y salidas de la estación» e, incluso, funcionará como un mirador sobre el conjunto intermodal. «¿Y qué ves? Una pared», lamenta.
Un mirador frustrado
Pilar Neira incide en que ese espacio podría haberse convertido en uno de los puntos desde los que contemplar y fotografiar la nueva estación y la zona sur de la ciudad. «Podía ser un mirador precioso. Pero ¿quién va a querer sacar las fotos de ahí?». Roble coincide en que se ha perdido una oportunidad para aligerar visualmente esta zona ya muy densificada y llena de cemento.
LOS DATOS
86,7 millones de euros. La inversión del ADIF en la remodelación de la estación de trenas.
9.884 metros cuadrados. La estructura de acero cubrirá, con 200 metros de longitud y 48,5 de anchura, la nueva zona de vías y andenes.
Año 1935. Uno de los objetivos del ADIF en el inicio de las obras era poner en valor el edificio histórico, que data del año 1935, y es único del neorrománico del ferrocarril en España.
Más reproches a una cuestionada transformación
Las críticas al edificio se suman a otras quejas de los vecinos sobre las actuaciones ejecutadas en A Sardiñeira durante la transformación del entorno de la estación. Roble recuerda, entre otras cuestiones, sus reparos al nuevo trazado de la circulación y al carril bici, que sigue considerando un problema al estar junto a las viviendas por los cruces con garajes y calles, y a la falta de arbolado y zonas verdes. Pero ahora es la fachada del ADIF la que concentra las objeciones. «Todo el mundo te lo dice, todo el mundo te viene a comentar lo horroroso que es», asegura Roble.
De todas formas, los vecinos creen que la intervención de la intermodal puede ser positiva para el barrio. Neira confía en que suponga más movimiento y actividad para Os Mallos. «Esperemos que todo lo que traiga sea bueno para el barrio», dice. Otros vecinos también piensan de forma positiva sobre la obra: «Es un lateral, por lo que no afecta tanto como si fuera la fachada principal. Hay cosas peores».