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Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Espectadores con palomitas en el cine
Espectadores con palomitas en el cine iStock

Es bastante complicado explicar a los niños que en una sala de cine las cosas funcionan de otra manera

02 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En un mundo en el que puedes ver una película a más velocidad, pararla cuando quieras o tragar ocho temporadas completas de una serie de una sentada, es bastante complicado explicar a los niños que en una sala de cine las cosas funcionan de otra manera. No se habla en voz alta, chist, no te apoyes en la butaca de delante, chist, estate quieto, chist, no hagas ruido con las palomitas, chist, después te lo explico. Chist. Este es el guion habitual de las sesiones infantiles. Pero siempre hay quien añade giros inexplicables, secundarios de lujo, cameos inesperados.

La cuarta de Tadeo Jones en un día lluvioso. La web del cine ya anticipaba que la sala estaría llena y la cola de las palomitas no hizo más que confirmarlo. Nada nuevo, hasta que apareció una familia con un perrito y todos, animal incluido, entraron en la sala. No era un perro guía, pero al parecer era un animal de apoyo terapéutico (entenderán que tenía que preguntar). Mientras hacíamos cola cerca del perrito, apareció otra familia con un cochecito de bebé. Que no iba de acompañante hasta la puerta, no: también entró. El cativo no tendría más de dos meses. En favor de ambas criaturas hay que decir que no se oyó ni un ladrido ni un gorgorito ni un llanto. Resultaron mucho más latosos los padres de la fila de atrás que se pasaron toda la película comentando en voz alta —muy alta— cada secuencia.

Hace años, el festival de Cannes encargó a 35 directores unos cortos y los juntó en una pieza que llamaron A cada uno su cine o ese pequeño vuelco al corazón cuando la luz se apaga y la película comienza. ¿Cursi? Muchísimo. Pero es imposible no echar de menos esa sensación cuando un cine se parece cada vez más a la sala de estar de tu casa.