La apertura de pistas, la tala indiscriminada de árboles y la urbanización masiva ponen en serio peligro la integridad del Xalo La apertura de pistas forestales, la tala continuada de árboles, el desarrollo de las áreas urbanizadas son sólo tres de las agresiones más denunciadas por colectivos culturales y ecologistas con respecto al Monte Xalo. A estos daños se unen serios inconvenientes para preservar la integridad de la zona, como el hecho de que esté repartida entre cuatro concellos (Cerceda, Culleredo, Carral y A Laracha) y su proximidad con A Coruña. El Xalo merece cada año el recuerdo de grupos dedicados a su defensa. En esta ocasión hubo un roteiro y en la anterior un campamento. En todos los casos los actos son reivindicativos.
19 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los poetas Bernardino Graña y Manuel María y el cantautor Lino Braxe fueron sólo algunos de los personajes que el año pasado participaron en un campamento reivindicativo en favor del Xalo. Sus versos y canciones no consiguieron cambiar el destino fatal de este monte y sus tesoros. Tampoco lo logró el itinerario que organizaron Adega y la asociación Maza da Facha hace sólo unas semanas. Abandono Los defensores de la integridad de la zona se quejan de que el Xalo está abandonado por sus concellos, denuncian también la apertura de pistas forestales que califican en muchos casos de ilegales, además de la tala indiscriminada de árboles. El conselleiro de Medio Ambiente, que se desplazó en junio a la zona a petición de la junta de la urbanización fue informado de la reciente desaparición de todos los pinos que coronaban la cima del monte. En esa ocasión, Carlos del Álamo mostró su interés por realizar intervenciones en el área, aunque no del tipo que reclamaban los vecinos. El principal problema de los caminos es que raramente respetan los restos arqueológicos o los conjuntos rocosos singulares, que en este caso están rodeados de múltiples leyendas. La más famosa es la Pedra Maza da Facha, a cuyos pies pueden verse vertidos incontrolados, y que era sede de presuntos aquelarres en los que las brujas decidían el clima de los valles de los alrededores para todo el año. Además, la roca predice la lluvia, ya que antes adopta un color oscuro y un tacto húmedo. También es destacable la Igrexa dos Mouros la degradación de la piedra ha dejado unos curiosos dibujos que la gente interpretó como santos, perros u otros. Creían que que allí daban misa los moros del Castelo de Celas. Cerca de la urbanización se levanta la Pedra Caperucho, en la que aparecen cruces esculpidas.