Información en la página 21 LA ADSCRIPCIÓN a la Autoridad Portuaria de 700 hectáreas de terrenos del dominio público marítimo-terrestre son la prueba de que el Gobierno tiene la voluntad de llevar a cabo el puerto exterior de A Coruña, destinado a potenciar el comercio exterior gallego y a dinamizar la actividad interior. La decisión sale barata, porque la mayor parte de los terrenos están bajo el mar y Neptuno no reclama que le paguen la expropiación, pero aun así se trata de un paso imprescindible para la realización de la obra. Obtenida la prueba del agua, ahora falta la prueba del oro, o sea, la completa dotación de fondos para llevar a cabo los diques y las plataformas. Casi la mitad ellos deberían proceder de Europa, y a este respecto, los responsables son optimistas. Ojalá también sean certeros.