El túnel abre con poco tráfico a la espera de la prohibición de circular en la superficie

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

CÉSAR QUIAN

Las vallas empezarán a retirarse el domingo y aún no hay fecha para peatonalizar el conjunto de la Ciudad Vieja

01 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El túnel del Parrote abrió ayer por la mañana y lo hizo sin ninguna incidencia. Todo funcionaba correctamente, no hubo atascos ni retenciones, pero sí caras de curiosidad en muchos de los conductores que emergían de la tierra frente a La Solana. El último tramo que faltaba por abrir ya lo ha hecho, y lo que resta ahora es quitar los coches y otros vehículos que todavía circulan por la superficie de la Marina.

Fluidez y dudas

El subterráneo funcionó sin problemas, pero algunos entraban en él con dudas. Diego, taxista de A Coruña, detectaba ayer un primer problema: en la entrada desde Avenida do Porto (Alférez Provisional), los dos carriles que bajan se bifurcan, en curva y bajo tierra, con uno hacia Orillamar y otro hacia las Ánimas. Están separados por una línea continua y quien se confunda de dirección y quiera cambiar tendrá muy poco margen para hacerlo. «Eso me parece un peligro», dice. Esa misma sensación se tiene conduciendo por allí, porque para quien se equivoca, si no conoce la ciudad, enmendar el error resulta difícil.

Párking en zona peatonal

Si algo resulta extraño en la obra ejecutada por la Autoridad Portuaria es la solución dada al aparcamiento subterráneo del Parrote. Teóricamente, con la apertura de los túneles, se iba a entrar y salir de él bajo tierra, como sucede desde hace tres décadas con el de María Pita. Sin embargo, tras la apertura, se aprecia con sorpresa que bajo el suelo lo único que hay es una entrada. Los que quieran salir de allí solo podrán hacerlo por el acceso que en principio iba a ser provisional y que, con la urbanización en superficie rematada, se ubica en medio y medio de la zona peatonalizada. Esa otra boca, dijo ayer el alcalde, está llamada a tener un uso «residual», sin embargo bajo la superficie no se aprecia que se haya reservado ningún espacio para la salida de coches, que por el momento seguirán saliendo sobre el enlosado de piedra.

Obras pendientes

Aunque bajo tierra todo está listo, quedan detalles por limar en la superficie que se irán afrontando próximamente. Así, el enlosado que instaló el Puerto y que apenas duró unos meses en la zona del Rosalía será repuesto cuando desaparezcan los coches. El granito, mal puesto, se rompió y se levantó y la Autoridad Portuaria acabó asfaltando esa zona. Ahora se abordará la solución definitiva.

Adiós a las vallas

Entre el domingo y el lunes el Ayuntamiento comenzará a retirar las vallas que separan el tráfico de los peatones en el centro de la ciudad. Según los plazos dados por el alcalde, el próximo jueves, una semana después de la apertura del túnel, se prohibirá la circulación a vehículos, salvo buses, taxis, emergencias, residentes y carga y descarga. Así, durante unos días coches y caminantes compartirán un espacio en el que habrá, dijo el alcalde, mayor presencia policial para indicar alternativas. El plan para peatonalizar la Ciudad Vieja que se iba a emprender después, sigue sin fecha, pero Ferreiro no lo abandona. «Nunha segunda fase trataremos ese proceso de restrición de tráfico, que por outro lado xa existe», dijo. Lo que hay es una prohibición de estacionar a los no residentes y está cerrado el acceso por María Pita, falta prohibir totalmente los coches.

La grúa, en acción

Por otra parte, la grúa se llevó ayer por la mañana una decena de coches estacionados frente a La Solana. Lo que antes era un carril sin uso, por las obras, es ahora un carril de servicio en el que no se puede estacionar. También dejaron señales en el entorno de la Náutico avisando de que los que allí sigan aparcados en los próximos días, correrán la misma suerte.

El bus urbano podrá pasar por el subterráneo, aunque ninguno lo hace todavía

El túnel recién abierto está habilitado para que puedan pasar por él autobuses de todo tipo y camiones que no superen un gálibo determinado. Todavía ningún urbano pasa bajo tierra, pero es posible que pronto alguno se pueda circular por esa ruta para atajar tiempos.

El que no pueden emplear es el de la Marina, porque en su trazado se ubica el de María Pita, que suma ya tres décadas y que entonces se diseñó sin la altura suficiente para facilitar el paso de esos vehículos.

Cambios en la línea 22

La Compañía de Tranvías amplía el número de paradas de autobús de la línea 22, que ahora se detendrá también en Alcampo y en Santa Gema. Se trata de una reivindicación hecha desde Palavea para mejorar el servicio y que se atiende ahora. Solicitaban también desde la asociación de vecinos que el bus llegara hasta el Pasaje, pero tal modificación no aparece todavía en las previsiones de la empresa.

Hay otras modificaciones que afectan a los buses urbanos, pero no a su recorrido. Así, en la empresa que gestiona el servicio tienen ya preparadas las grabaciones de voz en gallego de las más de 500 paradas de su red. El aviso de la siguiente parada, que hasta ahora sonaba por la megafonía interna en castellano, lo hará en breve en las dos lenguas oficiales en todos los buses.

También se están completando los cambios en cartelería física y digital para introducir los nombres de las nuevas calles.