«Vamos a clase enlatados, como sardinas»

rodri garcía / A. m. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

marcos míguez

12 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre las 9 y las 10 de la mañana, los buses especiales que Tranvías dispone para los estudiantes universitarios se quedan cortos ante tanto viajero. «Vamos a clase enlatados, como sardinas», cuenta una de las estudiantes que los utiliza todos los días. Ver circular a uno de esos autocares por la avenida de Alfonso Molina en dirección al campus de Elviña demuestra que en un metro cuadrado caben más de 5 personas. Y eso que la compañía de transporte público pone en marcha a esas horas varios autocares. «Pero no son suficientes», se queja Alba García. Dice que «no es normal que se permita viajar en un medio de transporte público a la gente en estas condiciones. Si un día tenemos un accidente en Alfonso Molina, hay varios muertos seguro».

No es tan catastrófico Luis León. Para este estudiante de Económicas que el año pasado vivió en Madrid, «esto es una gozada» comparado con aquello. Agradece que en A Coruña la frecuencia de los buses es más alta y los trayectos más cortos, por lo que «solo son cinco minutos sintiéndote como una sardina».

El resto del día para los universitarios que utilizan el transporte público ya es normal. Los autocares pueden ir llenos en un determinado momento, pero nadie se queda en tierra.

Ocurre lo mismo que en la línea 5. Cuando los estudiantes del instituto de Adormideras salen de clase al mediodía, sobre las dos, ocurre exactamente lo mismo que en la plaza de Pontevedra. Los buses no son suficientes para tanto viajero.

La 5 es una línea larguísima que une Adormideras con Someso, donde también lo sufren. «Se forman colas porque este es único bus que para en Espacio Coruña. Ahí más arriba, hacia Elviña, los hay con más frecuencias». Esto apuntaba ayer una de las usuarias de la línea 5 en la parada de Someso. Alumnos del centro de formación de la zona indicaban que las mayores aglomeraciones en esta línea se producen hacia las tres de la tarde cuando coincide con la salida de las clases.

«¿Sabes cuanto tarda el bus?», preguntaba en la misma parada otro joven usuario. «Cada 15 minutos», contestaba otro joven, si bien en el cartel se detalla que la frecuencia es de 18 minutos. «Se necesitan más autocares», clama otro usuario.