Ruidosos

RUBÉN VENTUREIRA

CULLEREDO

HERCULÍNEAS | O |

18 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

NO HAY FALLO, que diría un vigués: siempre que me cruzo con un individuo con la música del coche a toda pastilla (y no va con segundas), lo que sale de los altavoces es un tema verbenero, machacón o, en una palabra, nefasto. No recuerdo haberme cruzado jamás con un castigador sonoro en cuyo reproductor sonase una de Van Morrison, de Neil Young o de REM, por citar tres clásicos del educado melómano. En fin, que cuanto más mala es la música, más alta te la ponen. Esta ostentación del mal gusto tendría que ser perseguida, no por la pésima selección de temas (cada loco con su tema), sino por el nivel de decibelios. Pero no me consta que la policía local actúe contra estos torturadores ambulantes, igual que tampoco pone freno a esos motoristas que dejan a su paso una estela sonora más propia de un Boeing de esos que no pueden aterrizar en Alvedro que de un vehículo de dos ruedas. A unos y a otros, dada su querencia por el ruido, les podrían imponer una pena consecuente. Se me ocurre, por ejemplo, una condena de 2 días y 1 hora junto a uno de esos obreros que taladra las aceras con saña. Sin cascos protectores, claro: ya que tanto les gustan los sonidos contundentes, no les vamos a privar de tamaño disfrute. ruben.ventureira@lavoz.es