Décadas de compromisos y muy pocas soluciones para O Burgo

E. E. A Coruña / La Voz

CULLEREDO

Si esta vez va la vencida será de agradecer. Las personas que viven del marisqueo y los que habitan las riberas más afectadas de la ría de O Burgo se han acostumbrado desde hace décadas a escuchar promesas y a padecer incumplimientos. Los planes se sucedían al igual que los estudios, con la ría quedando siempre para mañana. El millón que aparecía cada año en las cuentas del Estado y que siempre quedaba sin ejecutar, repitiéndose la partida al año siguiente, ha contribuido a crear un fundamentado escepticismo.

A diferencia de anteriores ocasiones, ahora al menos existe una sintonía entre Xunta y Estado, con dinero por parte de la primera y por lo menos un plan plurianual de inversión por parte del segundo. Los informes y proyectos ya están prácticamente rematados y, si la burocracia lo permite, la próxima primavera debería estar listo el papeleo. El previo, claro, porque después tocaría sacar el proyecto a licitación y concurso y adjudicarlo. Nada que, en todo caso, impida que a lo largo del 2016 las dragas lleguen a la ría para hacer lo que se lleva décadas posponiendo.

Falta, eso sí, que las diferencias políticas y la diversidad de colores en los distintos gobiernos locales, autonómicos y centrales no frene, otra vez, la puesta en marcha de una solución para un espacio que no tiene sentido, como está, en pleno siglo XXI.