Un centro de día a la espera de usuarios

Dolores Vázquez MIÑO / LA VOZ

MIÑO

CESAR DELGADO

Miño intenta agilizar la apertura de la instalación tras subsanar problemas de accesibilidad exigidos por la Xunta. Ha sido reformada totalmente y tendrá 15 plazas

11 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Varios operarios trabajan estos días en mejorar la accesibilidad del inmueble que acogerá el centro de día de A Regueira, una instalación proyectada en el edificio de la Fundación Rita Ramos y remodelada, hace ocho años, con fondos del Plan E, pero que no llegó abrir. Una segunda inspección por parte de personal de la consellería marcó nuevas actuaciones a realizar, destaca el regidor, Ricardo Sánchez, y obligó, de nuevo, a remodelar los accesos. En estos momentos, el portalón exterior se ha ampliado, para que permita acceder al transporte que trasladará, desde sus domicilios, a los usuarios. El acceso del bus también obligará a recortar la cubierta de un alpendre.

Aunque en la parte posterior del inmueble hay un ascensor que da acceso a todas las plantas del inmueble, cuyo bajo y primera planta fueran cedidas por el Arzobispado por 50 años, la Xunta ha exigido que se habilite una rampa en la planta baja, lo que ha obligado a hacer nuevas obras.

Galería

El centro de día se abrirá en la primera planta, en donde el elemento más característico, según reconocen tanto el regidor como el primer teniente de alcalde, Jesús Veiga, es una gran galería con vistas a Miño. El centro ya cuenta escaleras de evacuación, mobiliario y tiene montada hasta las zonas de consulta y de fisioterapia, aunque será necesaria una limpieza general tras años acumulándose polvo. «Es una necesidad su apertura», reconoce el regidor, más teniendo en cuenta que no hay alternativa privada en el municipio y tampoco en la mayoría de los de la contorna.

El proyecto, que ofrecerá quince plazas, está avanzado porque hay hasta empresa adjudicataria del servicio y estaba hasta recogida una partida económica en los presupuestos municipales de este año para su mantenimiento, ya que se estima que el precio del servicio serán 7.500 euros al año que sufragarán, entre la Xunta, el Concello y los usuarios. El centro de día tiene cocina porque se plantea un horario continuado de atención.

Las previsiones más realistas hablan de que podría estar abierto en el primer trimestre del año que viene. «Tiene agua, calefacción, luz y empresa designada», puntualiza el alcalde, que explica que el hecho de que el inmueble cuente con otra planta da la posibilidad de que en futuro se pueda ampliar, aunque, en estos momentos, es un espacio de uso exclusivo del Arzobispado.

El edificio del centro de día comparte recinto con una vivienda de la Iglesia, una capilla, y cuenta con un espacio verde desde el que se accede al parque da Regueira, que se publicitó en su día como Parque das Idades. Ha sufrido los mismos avatares que el centro cívico, pese a que en él han trabajado varios obradoiros de empleo desde el 2010 y la instalación, que se concibe como un paseo, está finalizada a falta de la instalación de bancos y el agua de las fuentes. Sin inauguración, la maleza acabó por comerlo, ahora se ha vuelto a limpiar, pero desde la oposición se teme otra vuelta atrás y se critica lo que consideran retrasos injustificados y anuncios de apertura «electoralistas» sin fecha.