«Gasté en alcohol todo lo que tenía»

Elena Silveira
elena silveira OLEIROS / CAMBRE

OLEIROS

En el centro Stella Maris se realizan sesiones de terapia.
En el centro Stella Maris se realizan sesiones de terapia. e. silveira< / span>

El Programa de Alcohol de Proxecto Home Galicia, con sede en Bastiagueiro, trató a más de 2.000 personas desde 1998

29 mar 2016 . Actualizado a las 07:48 h.

-Tú pon un nombre ficticio.

-¿Pero qué nombre quieres que ponga?

-No sé... Pon Rogelio. No tengo problema alguno en contar mi historia por si a alguien le puede ayudar, pero prefiero que mi nombre real y mi imagen no aparezca en el reportaje.

Aclarado este punto, Rogelio, de 52 años, empieza a narrar abiertamente su lucha contra el alcohol. «Yo empecé a beber por motivos laborales. Era comercial y tenía que alternar con clientes. Por eso quedaba para tomar un vinito, después venía otro, y otro más... Y así entras en una rueda que, al final, te hace caer en el abismo». Dice que se dio cuenta de que era alcohólico en junio del 2015, cuando perdió el trabajo, su mujer se fue de casa y rompió los lazos que mantenía con su familia. «Yo creía que estaba bien. No me daba cuenta de lo que tenía alrededor. Yo salía de casa y desayunaba un café. Pero después me tomaba una o dos copas de aguardiente. Después ya eran los vinos al mediodía. Había veces que ni comía o comía lo mínimo...» Relata que dilapidó su dinero en el alcohol: «Al final recurría a engaños y hacía trapicheos como empeñar joyas o pedir prestado dinero. Me lo gasté todo en alcohol, despilfarré todo lo que tenía y destrocé mi vida». Recuerda que cuando salía con sus «colegas» todos se marchaban llegada una hora y él continuaba de bares. «Yo seguía a lo mío. Y como crees que estás simpático y hablador todo me parecía de lo más normal. Pero al final de la noche a lo mejor ya me había tomado 14 vinos. Y eso es demasiado...» Por suerte, Rogelio escuchó los consejos de un familiar, le hizo recapacitar y buscar en Internet un centro en el que recibir ayuda. Explica que encontró Proxecto Home Galicia y que, tras una primera entrevista, «ya no volví a tocar el alcohol». Vanessa García Guerra, coordinadora del Programa de Alcohol, que se desarrolla en el centro Stella Maris de Bastiagueiro (Oleiros), explica que en los últimos 18 años se han reinsertado a más de 2.000 personas y que el índice de personas que recaen en el alcohol es bajo, al menos entre los usuarios de este centro. «No ano pode haber catro ou cinco casos de persoas que volven pedir axuda. Pero tamén hai que ter en conta que a reinserción de persoas con problemas co alcohol é complicada». Primero, porque es una droga de fácil acceso y, segundo, socialmente está muy normalizada.

Evitar a los «colegas»

Rogelio ya está en la última fase del régimen de internamiento en el centro con el programa de alcohol. Ya ha superado siete de los ocho meses en comunidad. Y ahora, en nada, vendrá su reinserción. Dice que ya lo tiene más o menos planificado. Porque después de caer «en el pozo», como él lo llama, no puedes dejar nada sin hilvanar. Así, «ni de broma» volverá a ejercer como comercial y se decantará por montar su propio negocio. Evitará a los «colegas» de antes y retomará las amistades sinceras, aquellas a las que no quería escuchar. «Porque los amigos de verdad son aquellos que te dicen que pares, que no sigas bebiendo...» También tendrá su tiempo de ocio planificado, «porque no hacer nada te lleva a volver a las rutinas de antes». Y, sobre todo, recomponer a su familia; sus padres, su mujer, su hijo...

Ahora, cuando echa la vista atrás, no se reconoce. Y le da «rabia» ver a gente tan joven en el botellón. «Porque empiezas por una...»

El centro Stella Maris tiene 35 usuarios, aunque capacidad para 60

Proxecto Home Galicia comenzó a desarrollar el Programa de Alcohol hace 18 años. Inició su labor en una pequeña casa en la Zapateira. Pero en el 2006 se trasladó al centro Stella Maris, un magnífico edificio cedido por los jesuitas, rehabilitado con ayuda de la Fundación Jove y con unas vistas inmejorables de la playa de Bastiagueiro. De hecho, al edificio le salieron muchas «novias», entre ellas una cadena de hoteles. Pero los jesuitas siempre apostaron por darle un uso social.

El edificio está distribuido en cuatro plantas. En el sótano está la lavandería y la despensa, donde se guardan las donaciones del banco de alimentos y los productos que se cultivan en las huertas de Proxecto Home. En la planta baja está la cocina, el comedor, los despachos y las salas de reuniones, donde los usuarios realizan los talleres.

Habitaciones para 60

En la primera y segunda planta están las habitaciones, donde el orden, la limpieza y la educación intentan desterrar hábitos destructivos. «O primeiro cambio que se lle pide ao usuario é que se asee, que se coide. O alcohol fai que a xente se esqueza de si mesma», explica la coordinadora del Programa de Alcohol. Aclara también que en este centro no desintoxican, sino que deshabitúan y que para ello hay que empezar por lo básico. Así, en los nueve meses de régimen de internamiento y con la ayuda de siete terapeutas y dos monitores, el usuario cambia de costumbres y de mentalidad para poder enfrentarse después, en la etapa de reinserción, a su entorno. En este momento en el centro Stella Maris de Bastiagueiro hay 35 personas en comunidad terapéutica, aunque tiene capacidad para 60. Vanessa García explica que «hai momentos de lista de espera» y que, aunque el perfil de los ocupantes es de un hombre mayor de 45 años, cada vez hay más mujeres que demandan ayuda.