Por Laureano López
20 jun 2011 . Actualizado a las 13:16 h.Quo vadis, Nostián? El plan de tratamiento de residuos nacido de aquellos lodos -el desplome, en 1996, del vertedero de Bens- fue puesto en tela de juicio durante el último cuatrienio por el PP, que ahora tendrá que gestionarlo porque lo que está claro es que no dejaremos de fabricar basura. El nuevo alcalde ha sido contundente: encargará sendas auditorías para ver qué se cuece dentro de estas instalaciones verdes, al menos por el color de sus fachadas. Su futuro queda así en el aire, porque «las auditorías nos dirán si lo que estamos haciendo es correcto o si lo que estamos haciendo realmente no aporta nada de valor medioambiental»... La empresa Albada reclama al Ayuntamiento unos 60 millones de euros por el sobrecoste del tratamiento, y el déficit anual de la gestión es de 5,5 millones. Para más inri, parte de la basura que entra en las instalaciones se va directamente a un vertedero de Sobrado dos Monxes, porque los llamados vasos de vertido no dan más de sí y no hay tecnología -a pesar del optimismo de hace 15 años- que pueda eliminar tanto desperdicio. ¿Es Nostián el modelo perfecto? Parece que no, pero ¿existe uno mejor?... ¿Es rentable? Evidentemente, tampoco, aunque nadie dijo que la ecología fuera gratis. Así las cosas, el futuro del gran proyecto ecológico de la era Vázquez-Losada es hoy toda una incógnita. Deberá Negreira despejarla pronto, pues, como bien sabe el alcalde, en Nostián nos jugamos mucho más que el medio ambiente. Nos jugamos el ambiente entero.