Fue la revista People quien lo eligió como «el hombre vivo más sexi» del mundo, opinión que comparte con entusiasmo la amplia parroquia femenina que acudió en tromba durante las pasadas Navidades a ver la irregular aunque vistosa Australia en medio mundo. Ahí es nada. Con todo, conviene aclarar que enfrente tiene como competidor a Johnny Deep, elegido en la misma categoría por la revista Cosmopolitan y con una carrera cinematográfica de mayor lustre hasta el momento, aparte de mejores aptitudes dramáticas. Su cotización ante la industria de Hollywood subió con su reciente papel de galán romántico en la mencionada Australia, junto a su paisana y amiga Nicole Kidman, a la que pudo besar sin complejos. O lo que es lo mismo, sin que ella tuviera que subirse a un cajón, como le ocurre a la mayoría de sus partenaires.
Fue la propia Kidman quien le habló del proyecto y lo animó a implicarse en una película cuyo rodaje transcurriría a lo largo de nueve meses. A todo eso, es un actor disciplinado que no reparó en dedicar tres meses previos al rodaje para aprender a montar a caballo y dar la necesaria estampa de jinete verosímil por las llanuras australianas. Y eso que se sabía segundo plato, ya que el director Baz Luhrmann (Moulin Rouge) quería a Russell Crowe para el papel. Con 1,89 de techo y ojos verdes (son traidores?), Jackman, nacido en Sídney, y que cumplirá en octubre 41 años, se llevó de calle la pasada ceremonia de los Oscar.
Puertas afuera, pocos veían a este tipo saliendo bien del desafío, al contrario de su clientela norteamericana, que ya conservaba un grato recuerdo de su paso por la ceremonia de los Tony, que presentó en tres ocasiones después de triunfar con el musical Oklahoma!, además de ganar un Tony por The Boy from Oz. Con un aire a Clint Eastwood cuando tenía su edad, está considerado un buen chico, buen esposo y buen padre de sus dos hijos (uno de ellos también sale en Australia). Si Jackman despuntó en el musical, fue con su registro de Lobezno en X-Men (2000) como saltó a la fama internacional para quedarse en una franquicia que continuaría con X-Men 2 (2003) y X-Men: la decisión final (2006), hasta hacer de su personaje un spin-off y protagonizar la precuela Wolverine, de próximo estreno bajo patrocinio de su propia productora Seed Productions, que así todo queda en casa. Formado como periodista y en arte dramático, y el menor de cinco hermanos, sus primeros pasos fueron en la televisión australiana hasta que el éxito de X-Men dio paso a una carrera ininterrumpida en la que tocaría varios géneros. La comedia con Kate & Leopold (2000), el drama por partida doble en El truco final (2005) y La fuente de la vida (2006), el cine de acción en Operación Swordfish (2001) o Van Helsing (2004) y ahora la intriga de La lista. Casado desde 1996 con la actriz y directora australiana Deborah Lee Furness, a la que conoció en la serie televisiva Corelli (1995), divide su residencia entre Hollywood y Sídney.