Ir al cine a escuchar ópera

Noa R. Rey

CULTURA

Una sala de Vigo permite escuchar por primera vez una obra lírica en directo

18 jul 2009 . Actualizado a las 02:10 h.

Las entradas llevan vendidas varios días, el cine se ha vestido de gala para recibir a los asistentes. Con sus entradas numeradas y un programa de la retransmisión en la mano los espectadores van entrando a la sala. Pronto las luces se apagan y los murmullos cesan; atentos, comienza Las bodas de Fígaro, la ópera de Mozart que estos día se puede ver en el Teatro Real de Madrid y en los cines Yelmo Cineplex de Vigo al mismo tiempo mediante una retransmisión por satélite. Esta obra fue la encargada de cerrar ayer el primer ciclo de ópera en el cine que las salas Yelmo Cineplex del centro comercial Travesía de Vigo inauguraron en septiembre del año pasado.

Las previsiones para que sea posible un segundo ciclo después del verano son buenas. «La gente está respondiendo muy bien. Muchos compran bonos para cinco o siete retransmisiones y después de venir a varias ya se conocen entre ellos» comenta Xavier, el gerente de los cines.

Noelia es la encargada de recibir a los asistentes. Para ello se viste de gala y coloca una mesita con flores en una entrada aparte destinada solo a la sala de la ópera. «Son gente muy educada y muy amable», comenta. El ambiente en la sala es distinto al que se puede ver en las películas. «Aquí no ves a nadie haciendo ruido ni comiendo palomitas», dicen. Es normal, «cuesta 15 euros la entrada, el que viene aquí no suele venir al cine; viene a ver ópera». Los espectadores, vayan o no al cine en otras circunstancias, salen «muy contentos. Esta es una idea estupenda, es magnífico poder disfrutar de esta experiencia», comenta Carmen Muñoz, que no se pierde ninguna.

Incluso quienes han podido ver las representaciones en vivo y en directo acuden al ciclo y se muestran «encantados». Es el caso de Cristina, para quien «esta es una alternativa muy buena y barata para los que no pueden ir a ver una representación en vivo».

Entre todos los asistentes, están Gloria y su hija. «La traigo porque le gusta la música y creo que esta es una forma de darle cultura, de que tenga una educación musical que de otro modo sería más difícil de proporcionar».