De un melanoma a una meningitis y, de ahí, a la cama del féretro. Así murió el escritor y profesor Frank McCourt (Nueva York, 1930-2009), el hombre que triunfó a los 66 años, cuando público las memorias de su infancia. Pero Frank McCourt ya había triunfado un montón de veces muchos años atrás cuando logró respirar en un cenagal de miseria. Nació en Nueva York, pero sus padres irlandeses deciden volverse a Limerick cuando una de sus hermanas muere con apenas semanas de edad. La vuelta a Irlanda es un infierno que multiplica las penurias que pasaban como gusanos en la Gran Manzana. En Limerick no tiene ni comida. Su padre es un barril sin fondo. Y solo consigue que lo echen de todos los trabajos.
Frank contó en Las cenizas de Ángela esa vida en el agujero negro, su papel de lazarillo, de pícaro que trata de ayudar a su madre, la Ángela del título, recogiendo trozos de carbón y madera de las calles. Nacen y se le mueren más hermanos. Solo toman té y agua. Y, como todo puede ir a peor, Frank, entre pulgas y chinches, pilla el tifus y conjuntivitis. Negro sobre negro. Y ahí empieza la superación, los brillos de ese mar de lágrimas. El niño que ya es chico se promete a sí mismo volver algún día a Nueva York. Y así termina esa biografía enorme y bestial que ha conmovido a millones de lectores y que le valió el Pulitzer en la jubilación.
Frank McCourt publicó también Lo es y El profesor , segunda y tercera partes de su vida, en las que narra cómo sale adelante en su regreso a América. Vacía ceniceros y limpia letrinas, mientras estudia por las noches y logra convertirse en profesor. En toda su obra hay un estribillo que atrae como el canto de una cigarra: lo bueno de estar en lo peor es que siempre hay espacio para mejorar. De la desgracia solo se sale hacia delante. Pero Las cenizas de Ángela es su mejor trabajo. «Solo hay algo peor que una terrible infancia, una terrible infancia en Irlanda. Y solo hay algo peor que una terrible infancia en Irlanda, una terrible infancia en Irlanda en una familia católica». Un libro único, especial, que explica que, de las pesadillas, solo se sale de la mano del humor y por el camino de los sueños.