El productor Samuel Bronston y los directores David Lean y Sergio Leone, principales referentes

La Voz

CULTURA

07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El productor Samuel Bronston (1908-1994), de origen soviético (nacido en la actual Moldavia) fue quien encumbró a España como privilegiada sucursal de Hollywood, cuando en 1959 coprodujo con el gallego Cesáreo González, la superproducción El capitán Jones , dirigida por John Farrow con un presupuesto de 200 millones de pesetas, quince de ellos para construir un barco a escala real. Bronston venía para liberar los fondos retenidos en España de los inversores Dupont y Rockefeller. Le seguirían Rey de Reyes (Nicholas Ray, 1960), El Cid (Anthony Mann, 1961), 55 días en Pekín (Ray, 1963), La caída del Imperio Romano (Mann, 1963) y El fabuloso mundo del circo (Henry Hathaway, 1964), con rodajes sobre todo en las afueras de Madrid (Las Matas, La Pedriza, Hoyo de Manzanares, Guadarrama?). De todas ellas, El Cid (restaurada por Scorsese en 1993) fue su mayor éxito.

Aunque para éxito el del gran director británico David Lean con Lawrence de Arabia (1962), obra maestra protagonizada por Peter O'Toole. Sevilla se convirtió en El Cairo, Jerusalén y Damasco. Igualmente Almería, Cabo de Gata y otras localizaciones, servirían para ambientar la revuelta árabe contra los turcos al mando del coronel T.H. Lawrence. Plagada de estrellas (Alec Guinness, Omar Shariff, Claude Raims?), el reparto incluía a actores españoles en pequeños papeles, entre ellos el gallego Xan das Bolas.

El Moncayo por los Urales

Años después, Lean regresaría para Doctor Zhivago , otra obra cumbre que ocupó casi dos años de rodaje entre Madrid y Soria, con localizaciones curiosas como el Moncayo convertido en los Urales. En el barrio madrileño de Canillas levantaron a escala real varias calles de Moscú.

Mención aparte merece el italiano Sergio Leone que ya había rodado en España en sus tiempos como autor de cine de romanos ( El coloso de Rodas , 1961). A Leone se debe la consagración del spaguetti-western por su trilogía con Clint Eastwood: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966). Leone filmaría también numerosas secuencias de Hasta que llegó su hora (1968), con Henry Fonda.

Concluyen los autores de El Hollywood español que «El Oeste estaba en Guadix, en Almería, en Colmenar Viejo, en Hoyo de Manzanares o en Esplugues de Llobregat.

Pompeya o la Grecia clásica se podían recrear en los estudios madrileños. Pekin, la antigua Roma o San Petersburgo en los decorados más grandes del mundo que sólo un visionario como el productor Samuel Bronston podían hacer realidad».