Los realizadores gallegos explican que la bajada en las recaudaciones por taquilla y por la comercialización de deuvedés obliga a reducir los presupuestos cinematográficos
04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El séptimo arte se ha convertido en el primero si atendemos a las cifras económicas que mueve la industria audiovisual en el mundo. Sin embargo, el gigantismo de las producciones norteamericanas y la piratería en Internet han obligado al cine europeo, y por ende al gallego, a pelear cada centímetro de espacio en las salas. Los experimentados directores de cine -llevan varios filmes a sus espaldas- Ángel de la Cruz y Héctor Carré explican para La Voz las interioridades del negocio de contar historias en la pantalla. Y, más concretamente, cómo contarlas desde Galicia. Pregunta. ¿En qué estado se encuentra ahora mismo ese enfermo permanente que es el cine gallego? Ángel de la Cruz. ¿Comparándolo con qué? [risas]. ¿Que nos queda mucho por andar? Claro. Sobre todo en la parte de distribución, ya no quiero meterme en temas como la internacionalización de la que a veces se habla... Pero yo llevo veinte años en esto, y si miras para atrás ves que hubo que empezar de cero y que estamos mucho mejor. En sectores como el los actores o los técnicos se está muy bien. Además nunca ha existido tanto dinero en las instituciones como ahora. Hay crisis, pero es algo general. P. Lo que pasa es que la crisis del cine parece permanente. Héctor Carré. No creo que se pueda plantear el tema solo respecto al cine gallego, sino cómo se ve el cine europeo frente al americano, por ejemplo. Es cierto que vivimos en una nacionalidad histórica, lo que nos permite tener una mejor posición respecto a otros territorios de España. Lo que pasa es que las recaudaciones por taquilla o por la comercialización en deuvedé son complicadas, porque hay una competencia desleal que provoca que los operadores de Internet están vendiendo un producto que no es suyo. P. Es el gran problema que está afectando a los contenidos que antes eran analógicos. Los consumidores pueden conseguirlos gratis en la Red. H. C. Dicen que lo venden gratis, pero si tú le das al dueño del videoclub cincuenta euros todos los meses, seguro que te deja barra libre en su tienda, y además verás películas en la mejor calidad. Á. C. El negocio de los operadores de Internet está ahora en las conexiones. El día que tengan todo el mercado cubierto empezarán a cobrar por los contenidos. H. C. Todo eso provoca que haya que hacer películas más baratas. Habrá que reducir los equipos o pagarle menos a la gente que participa en una película. P. Sin embargo, si disminuyen los presupuestos parece que los americanos tendrán todavía más ventaja en aspectos como el de la promoción de las películas, en el que ahora ya ganan por abrumadora superioridad. H. C. El coste de lanzar una película americana en España es varias veces lo que cuesta hacer un filme español. Y el público no va a ciegas a ver una película. Si los espectadores no tienen información sobre algo, lo normal es que no vayan. Cuando Clint Eastwood estrena, los telediarios emiten todos el tráiler de su obra. Cuando lo hace Álex de la Iglesia, solo lo promociona la televisión que ha comprado los derechos del filme. Entonces, ¿vamos con lo suyo o con lo nuestro? Á. C. Lo mismo sucede con las revistas de cine. ¿Has visto alguna que le dedique una portada al cine español? Con excepción de Almodóvar y Penélope Cruz cuando ganaron el Oscar, son contadas las ocasiones en las que aparece un filme de aquí. Yo me gasté más de cien mil euros de publicidad en Los muertos van deprisa , lo que es una miseria, y hay vallas en las grandes ciudades que cuestan 240.000 euros al mes. Y ahí aparecen los distribuidores americanos. P. ¿Por qué razón el cine español tiene tan mala fama? Reciben ataques por ser un sector excesivamente politizado, por ejemplo. H. C. Creo que todo empezó por aquella famosa gala de los Goya en la se pidió el no a la guerra. Me parece que no tuvo una intención política, sino que le salió del alma a la gente. Yo tengo amistad con los organizadores de aquella gala y no fue algo premeditado. Á. C. Además en el sector audiovisual español hay de todo: gente de derechas, de izquierdas y del resto de las ideas. Lo que pasa es que, si alguno hace ruido, nos miran a todos mal.