En la fase de clasificación, Celda 211 ganó por haber acertado en su desafío a la lógica comercial que (con datos a la vista) colgaba a los filmes carcelarios etiqueta de veneno para la taquilla. Es también un pleno para la coproductora gallega Vaca Films, para su protagonista LuÍs Tosar (tendrá como único competidor fuerte a Jordi Mollá) y para Telecinco que también apostó por la irregular Ágora, éxito de público pero acogida con disparidad por la crítica, quizá decepcionada por la rendición de Amenábar al regresar a la sala de montaje para aligerarla después de su paso por Cannes.
Con todo, la renovada Academia, se mantiene bajo sospecha al haber zurrado (una vez más, y van?) a Almodóvar por Los abrazos rotos privándole de estar entre los mejores filmes y los mejores autores. Cierto que los académicos votan lo que les sale de sus razones, pero es imposible no creer que el manchego sea víctima de ese pecado tan nacional como la envidia. Al margen de sus peculiaridades profesionales (que las tiene), no parece muy de recibo que se cuele (desbancando a Amenábar, no se olvide) en los Globos, en los Bafta, en varias convocatorias internacionales y a saber si en los Oscar, pero no en los Goya.