La Orquestra de Música Espontánea de Galicia (Omega), con sede en Santiago, presenta esta tarde, a las 19.00 horas, en el Sónar Complex, sus credenciales en A Coruña, dentro del magnífico escaparate del Sónar para mostrar sus esculturas sonoras. Veintidós instrumentistas entregados a la música espontánea e improvisación dirigida será el argumento de esta formación única en Galicia. El músico coruñés Patxi Valera, uno de los miembros fundadores y percusionista de esta formación orquesta, cree que será una bonita experiencia tanto para los músicos, «que nunca sabemos lo que vamos a tocar», como para el público, «ya que es una experiencia distinta, tanto sonora como visual», afirma.
-¿Cómo se formó Omega?
-Había un vacío en Galicia de este tipo de música que una serie de instrumentistas gallegos decidimos ocupar. Hoy en día somos 22 los que formamos la orquesta, además de dos directores, Pablo Rega y Chefa Alonso.
-¿En qué consiste la improvisación dirigida?
-Lo cierto es que los 22 músicos de la orquesta no tenemos ni idea de lo que va ocurrir sobre el escenario. Nos ponemos a disposición del director, que es el dueño del discurso, utilizando una serie de señales con las manos para transmitir sus ideas musicales al resto de intérpretes.
-¿El público es receptivo a este tipo de lenguaje?
-Cada vez más, aunque es una disciplina que necesita complicidad y ciertos conocimientos para saber qué ocurre en cada momento.
-¿Es el Sónar un escaparate apropiado para Omega?
-Bueno, es un festival que con el tiempo se ha ido abriendo a otras propuestas y creo que la nuestra encaja perfectamente.
-¿Qué recomienda al público para asistir a un concierto de Omega?
-Está claro que no se trata de música convencional. Combinamos música clásica, ruidista, electrónica, free-jazz... No existen partes melódicas como en la música comercial, pero una vez que descubres ciertas claves es cuando empiezas a disfrutar del espectáculo.