«Frente al poder, la cultura ha de defender la libertad»

Ramón Loureiro Calvo
ramón loureiro REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

El poeta y ex ministro César Antonio Molina, publica un nuevo libro de versos, «Cielo azar»

29 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Publica César Antonio Molina un poemario nuevo, Cielo azar, que llega a las librerías de la mano de la editorial Pre-Textos. Un libro cuyo título remite a una página de Nietzsche: «Sobre todas las cosas está el cielo azar, el cielo inocencia, el cielo causalidad y el cielo arrogancia». Son poemas («la cometa en el cielo azar / y aquella nube en forma de ballena / en la retaguardia del día...») dedicados a Laura. A su hija.

-De nuevo, los versos.

-La poesía ha sido el género literario fundamental para mí. Siempre he vivido en función del pensamiento poético. Y estos últimos años, a pesar de las circunstancias que me han rodeado, he podido seguir publicando, y he publicado libros de poemas, fundamentalmente. Yo creo que los libros se le aparecen al escritor. Unas veces más y otras menos... pero finalmente se le van apareciendo.

-Y con sus «memorias de ficción», ¿qué ocurre?

-La escritura de mis memorias de ficción también sigue su camino. Yo no he dejado de escribir jamás. El año próximo aparecerá en Destino el quinto tomo, que se titulará Donde la eternidad envejece, y ya estoy preparando la entrega siguiente. Y eso, además de mis artículos, no es lo único que estoy escribiendo en estos momentos. Ahora trabajo, además, en un libro sobre la cultura y el poder.

-¿Un ensayo...?

-Bueno... No sé si es un ensayo, exactamente. De alguna manera es una historia de la cultura, pero a través de esa relación con el poder de la que yo le hablo.

-¿Qué tal se han llevado, poder y cultura, a lo largo del tiempo?

-Los intelectuales y los artistas le han plantado cara al poder casi siempre. En mi libro yo hablo de casos como el de Séneca, el de Cicerón, el de Spinoza... ¡Pero, claro, también ha habido a lo largo de la historia momentos de grandes complicidades! Durante el nazismo, por ejemplo; o durante el estalinismo soviético. Frente al poder, la cultura ha de defender la libertad.

-Y en esos conflictos entre poder y cultura, a usted ¿qué tal le ha ido...?

-En mi caso [risas] casi no ha habido ni conflicto. A algunos no nos han dado tiempo ni a que el conflicto se produjese.

-La poesía solamente llega, por desgracia, a un número muy limitado de lectores. ¿Le preocupa eso?

-No, no me preocupa. Yo busco un lector cómplice, que quiera andar conmigo el camino. Es verdad que el número de lectores de poesía es muy limitado, pero a cambio se trata de lectores de gran altura intelectual, que vuelan muy alto en lo que atañe a la creación literaria.

-En sus versos está cada vez más presente la preocupación por la huida del tiempo.

-Sí, ese es un tema que siempre ha estado ahí, muy presente, y que ahora todavía me inquieta más, si cabe. La inquietud ante la avalancha que se nos viene encima, ante el tiempo que huye, está fuertemente asentada en los versos de este libro.

-También el diálogo con la naturaleza. Y con los viejos mitos.

-Sí, en efecto. Deberíamos mostrarles más amor tanto a los dioses antiguos como a la naturaleza. Recordar, por ejemplo, que los animales perciben lo que nosotros no sabemos, y que nos lo contarían si pudiesen.