«Ahora se escribe mucho peor»

La Voz

CULTURA

Advierte Gonzalo Torrente Malvido de que él nació en Ferrol, efectivamente, y para más datos en el año 1935. En la calle Rubalcava, que era donde entonces vivía su padre, Gonzalo Torrente Ballester, con su primera esposa, Josefina Malvido.

-Y a su padre, conforme los años pasan, cada vez se parece usted más.

-Pues puede ser.

-¿Por qué se habla tan poco hoy de Torrente? ¿Al final va a ser cierto eso del purgatorio que algunos escritores tienen que soportar tras su muerte?

-No, no creo que sea una cuestión de purgatorios. Las editoriales van mal. Hay recesión en la venta de libros. Y aunque ahora se va a reeditar El golpe de estado de Guadalupe Limón, lo que ocurre es que desde que él murió la literatura ha cambiado mucho. Y no para bien. Ahora se escribe mucho peor. Casi todo es muy banal. Pero eso es porque también la gente se ha banalizado mucho, con Internet y con la televisión. Se están publicando libros muy malos. Cuando mi padre escribía había otra pretensión. Lo que el escritor quería entonces era fabular. Ahora se publican novelas sobre la realidad más intrascendente: historias de amores, por ejemplo, que a nadie le importan, y en las que las bragas aparecen colgadas en el cuarto de baño.

-¿Y eso es irreversible?

-No lo sé. Quizás no. Pero hay grandes clásicos que ya no encuentras en ninguna librería. Fíjese en el caso de Baroja...

-Hablando de trascendencia y de lo inmediato, su padre vivió muy preocupado no solo por escribir libros que sobreviviesen al paso del tiempo, sino también por lo que le aguarda al alma cuando se acaban los días de este mundo.

-Mi padre era un gran teólogo. Y la muerte le daba mucho miedo. Pero al final no era creyente. Mire, si mi padre viese que hay vida más allá de la muerte, se sorprendería; y supongo que allí se pondría a escribir otra vez. Supongo que esto que digo les llamará la atención a muchos, pero le aseguro que nadie ha hablado en este mundo con mi padre más de lo que he hablado yo. Con la vida, fue cambiando. Por eso, tras haber sido falangista, acabó votando siempre a la izquierda. Puede usted estar seguro de que fue así.