Taín cierra la investigación del Códice Calixtino

xurxo melchor / camilo franco SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

El juez Vázquez Taín (a la derecha) y el inspector Antonio Tenorio (en el centro, con el libro) llegando el 4 de julio del 2012 a la catedral con el recuperado Códice.
El juez Vázquez Taín (a la derecha) y el inspector Antonio Tenorio (en el centro, con el libro) llegando el 4 de julio del 2012 a la catedral con el recuperado Códice. xoán a. soler< / span>

El juez dicta el auto de procedimiento abreviado para que el fiscal redacte la acusación

30 ene 2013 . Actualizado a las 16:09 h.

El caso del Códice Calixtino ha entrado en la fase intermedia del procedimiento. El juez de Santiago José Antonio Vázquez Taín ha concluido la instrucción del asunto y ya ha redactado el auto de incoación de procedimiento abreviado para que el fiscal redacte su escrito de acusación y la abogada del ladrón confeso del libro, Manuel Fernández Castiñeiras, el de defensa. Una vez superados estos trámites, se fijará la fecha para la celebración del juicio.

Está previsto que el auto se emita ya mañana lunes, poniendo así fin a la investigación judicial del robo del Códice. Para evitar más retrasos, el magistrado ha decidido dividir la causa en dos partes. Una es la que engloba la propia sustracción del libro, del dinero de la caja fuerte de la catedral de Santiago y el blanqueo de capitales. Esta es la fase que está totalmente cerrada porque ya no hay más materia que investigar ni pruebas que practicar ni testigos a los que tomar declaración.

Pero, además de estas acusaciones, Fernández Castiñeiras también va a tener que enfrentarse a la de delito contra la intimidad, ya que en su casa aparecieron cartas de vecinos y de canónigos del templo compostelano que supuestamente él robó con el ánimo de perjudicarles. Es esta parte de la investigación la que aún no se ha cerrado y continúa en fase de instrucción hasta que se consiga determinar cuántos posibles perjudicados hay y en qué grado.

La investigación ha determinado que Fernández Castiñeiras robaba, presuntamente, el correo de los vecinos con los que se llevaba mal. Tenía hasta setenta cartas de uno solo de los inquilinos del edificio en el que residía, el portal 2 del número 27 de la avenida Rosalía de Castro de O Milladoiro (Ames). Entre la correspondencia, había tarjetas sanitarias y bancarias y hasta algún DNI, con los consiguientes trastornos que esto ocasionaba a sus supuestas víctimas.

Tras conocer que el ladrón del Códice guardaba en su casa correspondencia supuestamente robada de los buzones del edificio, buena parte de sus vecinos se personarán muy probablemente en la causa como acusación particular con el objetivo de lograr que a Fernández Castiñeiras se le imponga una pena accesoria que le impida volver a residir en el inmueble. Una especie de destierro como el que se aplicaba a algunos de los terroristas condenados de ETA.

La decisión de dividir la causa en estas dos partes tiene como objeto que los presuntos delitos contra la intimidad, que se consideran secundarios en el caso, no paralicen por más tiempo la auténtica esencia de la investigación, que es la desaparición del libro y los robos continuados de dinero en la catedral. Hay que recordar que Manuel Fernández Castiñeiras está acusado de saquear de forma continuada la caja fuerte del templo para llevarse parte del dinero que se guardaba procedente de las limosnas.

Tres acusados en el banquillo

Cuando el fiscal redacte el escrito de acusación, el ladrón del Códice conocerá definitivamente no solo los delitos de los que tendrá que defenderse en el juicio, sino las penas que se solicitarán. Junto a él se sentarán también su mujer y su hijo. La primera está acusada de blanqueo de capitales y delitos contra la intimidad, el segundo solo de blanqueo.

El ladrón del Códice lleva en prisión desde julio. Estaba previsto que quedase en libertad una vez avanzase la instrucción, pero el juez rechazó esta posibilidad al saber que Castiñeiras tenía un arma. Temían por la vida del exdeán, José María Díaz, del que era su amigo hasta que se enemistó y dijo querer vengarse de él robando el libro.