Vender libros es toda una hazaña. Un esfuerzo titánico. El pequeño comercio nos despacha más de la mitad de los libros que compramos, pero sigue desangrándose y ve disminuir su facturación de forma inexorable.
Las librerías españolas más cercanas al lector siguen reduciendo sus ventas de forma constante y alarmante. La caída fue de casi un 25% en el primer trimestre del 2013. En el último cuatrimestre del año pasado los libreros habían visto ya que sus ventas mermaban un 15,39% en relación con el mismo período del año anterior. Unos datos que dibujan una situación «dramática» y que agravará la destrucción de empleo en el castigado sector, que ha visto como se perdía uno de cada tres empleos en los últimos cuatro años.
Son datos de un informe elaborado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) con la colaboración del Ministerio de Cultura, y que se presentó ayer, en víspera del Día del Libro. Es una jornada crucial para estos establecimientos, muy especialmente en Cataluña, donde el día de Sant Jordi los libreros facturan hasta un cuarto de sus ventas de todo el año.
Juan Manuel Cruz, nuevo presidente de Cegal, que agrupa a 1.600 librerías en todo el país, presentó el barómetro que recoge la cruda estadística de las pequeñas librerías españolas, que facturaron el pasado año en torno a 500 millones de euros y que soportan el acoso de la creciente piratería y los embates de la crisis.
El barómetro se elabora mediante la consulta directa a una muestra representativa de librerías con una facturación superior a los 150.000 euros anuales. Unas empresas que emplean a unas 9.000 personas de las 13.000 a las que da ocupación el sector y que suponen el mayor canal de venta de libros en España, con más del 50% de las ventas. En el tercer cuatrimestre del 2012 estos pequeños comercios vendieron un total de 12.451.543 libros por importe de 196.635.472 euros. Aunque la cifra supone que ese cuatrimestre fue el mejor del ejercicio y concentró el 41,78% de las ventas del año, marca un claro descenso respecto de los 232,4 millones de euros facturados en el mismo período del 2011, con un descenso del 15,39%.
La falta de financiación es uno de sus acuciantes problemas junto al presión de los grandes operadores que venden libros en red «pero no tributan en España», según el presidente de Cegal. Sumado a la «extendida opinión de que la cultura debe ser gratis en Internet» y a «la impresión de que robar libros es lícito e incluso aplaudido», el daño para el sector es incalculable, según Cruz.