La comedia es algo más serio

CULTURA

Si el guión de «Incidencias» busca ser un guiso de la realidad actual del país, acaba sabiendo a reseso, y, por qué no,  a ratos de dudoso gusto

03 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

De la misma manera que no es lo mismo ser gracioso que tener gracia, tampoco encadenar gags culmina necesariamente en una comedia -y menos todavía en una buena comedia-. Como no es igual dirigirla para cine (que requiere de un tempo y un ritmo adecuados) que para la tele en clave de sitcom (que tiende a la caricatura, el descuido formal y una dirección de actores en plan pasaba-por-allí y golpe de toma única). Incidencias se adscribe al segundo grupo, opción asimismo lícita pero expuesta a ser zurrada por la crítica sin miramientos; especialmente cuando Corbacho y Cruz se habían estrenado con la muy aceptable Tapas (2005), un filme también a base de subtramas envueltas en un logrado marco urbano, tomadas con un refrescante humor inclinado al exceso, trazo de estilo en ambos autores, pero en Incidencias pasado de frenada. En la noche del 31 de diciembre, fecha desangelada para viajar, un convoy del AVE se detiene en plena meseta y en una noche canina, nevada y con ventisca. A bordo, un pequeño grupo de viajeros y personal mínimo.

Una estructura casi tan vieja como el cine: espacio reducido con personajes que sacarán al aire su porquería, fastidiados por haberse quedado tirados en medio de la nada... Un cadáver inesperado será el desencadenante, con momentos que pretenden ser dramáticos junto a otros que intentan ser cómicos. Si el guion -de ambos directores, junto a Jaime Bartolomé- busca ser un guiso de la realidad actual del país, acaba sabiendo a reseso, y, por qué no, a ratos de dudoso gusto (sin caer en el spoiler, mencionemos a los mellizos...). Del mismo modo, la realización corresponde más a una sitcom aun tratándose de un elenco coral que a priori debiera dar más juego (Lola Dueñas, Carlos Areces, Ernesto Alterio...), con algunos cameos en la misma línea (Rossy de Palma, Imanol Arias...). Quizá el recurso al flashforward sea lo más original en cuanto a estructura narrativa, pero igualmente queda desaprovechado. No es agradable para el crítico zurrar al cine propio, pero el director debiera tomarse más en serio el noble oficio de ponerse a la cámara y contar una historia.