Sobre un guion ajeno, Jean-Marc Vallée logra mantener al personaje de Naomi Watts en su papel de involuntaria terapeuta
31 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Si no hace mucho en Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014) Jake Gyllenhaal ya recitaba su poderío actoral, en esta ocasión insiste con un personaje que le sienta como guante de seda en su progresiva evolución hacia no sabemos dónde, a partir de la trágica muerte de su esposa en un accidente de tráfico. Aquel ejecutivo brillante, hasta entonces plenamente integrado en la empresa de su suegro, sufrirá una convulsión emocional conducente a un proceso de autodestrucción o, lo que es lo mismo, a la demolición aludida por el título para prolongar su dolor. Son sus matices, su manera de mirar y de moverse, los que provocan la atención del espectador, curioso por saber cómo acabará todo esto. Sin duda, el versátil director canadiense Jean-Marc Vallée, cuya mayor altura se mantiene en Dallas Buyers Club (2013) proclama en su restante filmografía (C.R.A.Z.Y., La reina Victoria, Café de Flore?) una firme convicción autoral sin renunciar a las exigencias de la industria a efectos de taquilla.
Sobre un guion ajeno (de Bryan Sipe), al que imprime un toque singular, sin por eso renunciar a alguna pasada de frenada lindando con lo verosímil, Vallée logra mantener al personaje de Naomi Watts en su papel de involuntaria terapeuta, esa contable de una empresa de máquinas expendedoras a la que el desatado viudo dirige sus cartas para reclamar las monedas retenidas cuando eligió un dulce en el pasillo del hospital. En su peregrinaje de autodestrucción, iremos viendo lo que tiene también de peripecia catártica, por cuanto descubriremos que bajo la apariencia de un matrimonio feliz se escondía un auténtico polvorín dispuesto para su voladura. Un sector de la crítica reprocha a Vallée una cierta tendencia a mostrarse alambicado y pretencioso al no pulir la trama de sus coqueteos con lo inverosímil, aunque Gyllenhaal contribuya a disiparlos con su repertorio gestual. Y si en su relación con Watts logra momentos álgidos, también lo son los relativos a Judah Lewis, muy convincente a sus catorce años como el conflictivo hijo de ella. En suma, un filme atractivo.
«Demolition»
EE. UU., 2015. Director: Jean-Marc Vallée.
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Naomi Watts, Chris Cooper, Polly Draper, Wass Stevens, Judah Lewis, Stephen Badalamenti, Zariah Singletary.
Drama. 100 minutos.