«La clase de esgrima» se centra en la historia real del estonio Endel Nelis, fundador en los años cincuenta de una prestigiosa escuela de esgrima de la que salieron varios medallistas y campeones mundiales
06 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Quizá la elegancia formal del cine nórdico guarde relación con su carácter. Se puede adivinar el tono pausado y reflexivo en todo el proceso creativo de un filme, su atención por el detalle e incluso el ambiente en el rodaje. La clase de esgrima parece ajustado a ese patrón, una coproducción con mayoría finlandesa (país de poco más de cinco millones de habitantes) a cargo de uno de sus directores con mayor proyección internacional, Klaus Härö, aquí en coproducción con Alemania y Estonia. No en vano la trama se centra en la historia real del estonio Endel Nelis, fundador en los años cincuenta de una prestigiosa escuela de esgrima de la que ya salieron varios medallistas y campeones mundiales. A mayores, Härö, con solo cinco títulos en lo que va de siglo, frecuenta festivales y cuenta con el respeto de la crítica. Más allá de ser un biopic, la película es elegante (planificación muy cuidada), fluida en lo narrativo, con una envidiable dirección de Arte, e incluso logra transmitir esa atmósfera taciturna y agobiante de la Guerra Fría, sin cargar en exceso sobre la extinta Unión Soviética y confiando en la inteligencia del espectador.
Puede que esa distancia contribuya a una cierta frialdad emocional, pero no por estimular el lacrimal ganará una trama en intensidad. En absoluto. La anotada condición de retrato biográfico parcial de Nelis, de su período de exilio voluntario en una pequeña población letona, dejando atrás Leningrado y la policía rusa, tiene a favor la no dispersión de la trama, evitando así comprimir toda una vida en apenas hora y media. El protagonista recala en una escuela y se propone iniciar a sus alumnos en el deporte de la esgrima. Para ello deberá superar recelos, trabas burocráticas y manías varias. Nada nuevo ahí. Como tampoco es nuevo que surja la previsible historia de amor. En fin, un filme agradable, ejemplarizante a su manera, y que insiste en algo muy querido al cine de género: la redención personal a través del deporte. O también en la de profe enrollado, referente espiritual para sus alumnos.