Rodas

María Lago Fariñá

CULTURA

María Lago Fariñá. 15 años. Estudiante

21 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Había una vez una niña llamada Olivia, a la que le encantaba el mar y todo lo relacionado con ello. La niña siempre salía a pasear con su padre, un buen historiador, por la orilla del mar, y a coger conchas para su colección. En verano, Olivia iba a la playa y al anochecer nunca se perdía la puesta de sol, lo que más le gustaba.

Un día, cuando estaban contemplando el ocaso, le dijo a su padre que le encantaría ver una sirena y que él indagase sobre ellas. El hombre se sorprendió ante las palabras de su hija, y le dijo que las sirenas no eran reales y que no iba a investigar sobre algo que no existía. La niña, sin embargo, no le hizo caso. A la semana siguiente, su padre, su madre y ella, se fueron de vacaciones a una playa paradisíaca. Olivia estaba entusiasmada, ya que podría coger otra variedad de conchas más bonitas para su acopio. Al día siguiente, fueron a la playa y la niña le pidió a su padre alquilar una barca. La niña y el padre montaron en el bote, y de repente, un viento muy fuerte los arrastró mar adentro. Olivia, muy asustada, se aferró a su padre, que intentó calmarla recordándole que así podría ver a las sirenas. Al instante, Olivia le reprochó que según él no existían. En ese momento, una ola los tiró al mar, quedando sumergidos durante unos instantes. La madre de la niña, que era una experta nadadora, se zambulló en el mar para salvarlos. La primera persona a la que encontró fue a su marido, que estaba inconsciente, pero lo que más le importaba era salvar a su hija, así que unieron todas sus fuerzas y empezaron a buscarla.

Poco después, la madre vio a la niña encima de una roca y los dos fueron junto a ella. Olivia les contó que una sirena procedente de la Atlántida, la había arrastrado hasta la roca. Sus progenitores se quedaron perplejos, en especial su padre. Volvieron nadando a la orilla, y Olivia les enseñó las conchas que le había dado la sirena. Al fin, Olivia, cumplió su sueño de ver a una sirena y consiguió que su padre comenzase a interesarse por estos seres. Al cabo de los años, ese verano lo recordará como el más especial.